Tradición, cultura y comunidad: la Feria Latina celebró su primera edición en el Mel Lastman Square

POR LAURA SILVA / TORONTO /

El sol y un excelente clima acompañó desde temprano la celebración de la Feria Latina 2026, realizada el domingo 21 de junio en Mel Lastman Square. A medida que avanzaba la mañana, familias, amigos y visitantes de diferentes orígenes comenzaron a llenar el espacio, atraídos por la música, los aromas de la gastronomía y el ambiente festivo que caracteriza este encuentro anual que organiza el Hispanic Canadian Heritage Council (HCHC).

Por primera vez, la feria dejó atrás su tradicional sede en Wychwood Barns and Park para trasladarse al corazón de North York, una decisión que representó muchos más meses de planificación y que abrió las puertas a nuevas oportunidades de crecimiento para el festival.

Al ingresar a la plaza, los asistentes eran recibidos por puestos de emprendedores y artesanos provenientes de distintos países latinoamericanos. Joyería, decoraciones, textiles y arte compartían espacio con organizaciones comunitarias y consulados como los de Guatemala, Cuba, Mexico y El Salvador, que se sumaron a la celebración mostrando su apoyo a la comunidad.

Más adelante, la gastronomía ocupaba un lugar protagónico. Desde choripanes y empanadas argentinas hasta tacos mexicanos, chicha venezolana y platillos tradicionales panameños, la feria ofrecía un recorrido culinario por diferentes rincones de América Latina sin necesidad de salir de Toronto.

La música tampoco se hizo esperar. Desde primeras horas del día, presentaciones en vivo acompañaron a los visitantes mientras recorrían el espacio. La zona infantil, por su parte, recibió a numerosos niños y niñas que participaron en actividades como pintura, dibujo y tiro con arco. La asistencia y el entusiasmo observados en este espacio reflejaron el interés de las familias por las propuestas dirigidas a los más pequeños.

Uno de los grandes atractivos de la jornada fue el espectáculo principal en el escenario, el cual comenzó a las tres de la tarde con un ritual maya guatemalteco que dio paso a una serie de presentaciones artísticas representativas de la diversidad cultural latinoamericana.

Grupos de danza y música de distintos países compartieron sus tradiciones con el público. Como en años anteriores, la participación de Kiin Balam México cautivó a los asistentes con su gran talento, la fuerza y el colorido de sus presentaciones. También estuvieron presentes expresiones culturales de otros países de Latinoamérica, tales como Argentina, Chile, Ecuador, Venezuela, Peru y Brasil.

Colombia también tuvo representación sobre el escenario con la participación del grupo Colombia ente las Venas, que presentó el mapalé, una danza tradicional afrocolombiana. Su inclusión permitió mostrar una expresión cultural menos conocida fuera de Colombia y recordar la rica diversidad de tradiciones que existen dentro de cada país latinoamericano.

En sintonía con la Copa Mundial de la FIFA 2026, que por estos días concentra la atención de millones de personas alrededor del mundo, la Feria Latina adoptó el fútbol como temática central de esta edición. La coincidencia no pudo ser más acertada: mientras el torneo reúne naciones dentro y fuera de la cancha, la feria busca crear espacios de encuentro donde distintas comunidades puedan celebrar aquello que las une y aquello que las hace únicas.

Así, uno de los grandes protagonistas fue la FIFA World Cup 2026 Toronto Street Activation, que desarrolló una serie de concursos mundialistas entre los asistentes.

La jornada también contó con la presencia de autoridades y representantes gubernamentales. Entre ellos estuvo la concejal Lily Cheng, quien dio la bienvenida a los asistentes y le abrió las puertas al Mel Lastman Square a la Feria Latina 2026. Asimismo, Vince Gasparro, miembro del Parlamento por Eglinton-Lawrence, entregó un reconocimiento oficial al director del HCHC, Oscar Vigil. Durante su intervención destacó las contribuciones de la comunidad latinoamericana al desarrollo de Canadá y felicitó al equipo organizador por el impacto positivo que este tipo de iniciativas tienen en la promoción de la diversidad cultural y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios.

Ahora, lo que el público disfrutó durante unas horas fue el resultado de meses de planificación. Para el equipo organizador, esta edición representó un desafío especial debido al traslado de la feria al Mel Lastman Square.

La nueva ubicación implicó replantear la distribución de los espacios, coordinar aspectos técnicos y asegurar que expositores, artistas y asistentes pudieran disfrutar de una experiencia cómoda y accesible. Y, este esfuerzo, valió la pena. De acuerdo con los integrantes del equipo del HCHC, el nuevo espacio permitió una mejor circulación del público y una mayor visibilidad para emprendedores, organizadores y artistas participantes.

Más allá del cambio de escenario, los organizadores coinciden en que la Feria Latina ha crecido significativamente con el paso de los años. Lo que comenzó como una celebración comunitaria se ha convertido en una plataforma que promueve el emprendimiento, fortalece el sentido de pertenencia de la comunidad latina y acerca la cultura latinoamericana a públicos cada vez más diversos. “Ya no vienen solamente latinos. También vienen canadienses y personas de otras culturas interesadas en conocer quiénes somos”, comentó Estefany Salazar, integrante del HCHC.

Ahora bien, este esfuerzo colectivo también se refleja en las nuevas personas que se suman al proyecto. Vaitiare Rojo participó por primera vez como parte del equipo organizador. Apasionada por la producción de eventos y el entretenimiento, contribuyó a establecer contacto con Cirque du Soleil, que se unió a la celebración realizando sorteos y entregando entradas para su espectáculo Luzia.

La participación de nuevos colaboradores y el compromiso de quienes han acompañado la feria durante años reflejan una característica que se repite en cada edición: el deseo de crear espacios donde la comunidad pueda encontrarse, compartir sus tradiciones y celebrar sus raíces y la riqueza cultural latinoamericana.

Oscar Vigil, director ejecutivo del HCHC, destacó el aporte de Kelly Arevalo, Estefany Salazar, Ayleen Gonzalez y Raúl Ramirez, quienes año con año aseguran que estas celebraciones culturales sean de la máxima calidad para la comunidad de origen latinoamericano que viven en el Area del Gran Toronto.

Hacia el final de la jornada, agrupaciones como Latin Vibes Orchestra, Bailando con Salsa y Sabor y C4 mantuvieron viva la energía de la celebración, invitando al público a bailar y disfrutar de los últimos momentos del evento.

Y mientras los asistentes comenzaban a despedirse, quedaba una vez más la sensación de haber compartido algo más que un festival. La Feria Latina continúa siendo un espacio donde la música, la gastronomía, el arte y las tradiciones sirven como puente entre culturas, recordando que la diversidad es una de las mayores fortalezas de Toronto.