Las solicitudes de residencia por razones humanitarias y de compasión aun son viables en Canadá

Por Vilma Filici
vilma@filici.com

Toronto. Sobre la base de los clientes que llegan diariamente a mi oficina me he dado cuenta que todavía hay un poco de confusión respecto a quiénes pueden solicitar la residencia permanente en el país por razones humanitarias y compasión, y quiénes no lo pueden hacer.

Hay que recordar que desde el pasado 29 de junio, cuando se implementó la nueva Ley de Refugio, para que un refugiado fallido pueda presentar una solicitud de residencia en Canadá por razones humanitarias y de compasión, tiene que haber pasado un año desde el momento en que la persona fue rechazada como refugiado por el Consejo de Refugiados.

Esa es la regla general, pero hay dos excepciones. La primera es para las personas que tienen hijos, ya sea nacidos en Canadá o que estén viviendo en el país y que ya estén acostumbrados a vivir aquí, quienes pueden presentar una solicitud por razones humanitarias argumentando el mejor interés del niño. Esto implica explicar detalladamente de qué manera este niño o estos niños van a ser afectados si son regresados al país de origen.

La otra excepción es para las personas que tienen una enfermedad y que no van a tener el mismo tipo de tratamiento en su país de origen que podrían llegar a tener aquí en Canadá. Por ejemplo, para una persona que es VIH positiva, el tratamiento o los medicamentos que puede recibir en Canadá durante tres meses tienen un costo de 5 mil dólares, una cantidad que probablemente sería prohibitiva para muchas personas en sus países de origen. Otro ejemplo es personas que tienen problemas renales.

Aquí también cabe una combinación entre el mejor interés del niño y problemas médicos, como por ejemplo niños que tiene síndrome de Down o cualquier otra enfermedad mental que requiere tratamiento especial, educación especial y servicios especiales, los cuales están disponibles en Canadá pero que en algunos países no existen y por lo tanto estos niños son tratados prácticamente como prescindibles.

Pero aparte de estas dos excepciones, cualquier otra persona que se encuentra en el país, tales como los refugiados después de un año de haber sido rechazados, y cualquier persona que se encuentra en el país ya sea como turista o de manera indocumentada, también puede solicitar la residencia permanente en Canadá por razone humanitarias y de compasión.

Lo que se debe demostrar en estos casos es que la persona está  bien establecida en el país, y este establecimiento tiene que ser económico, social y cultural. Y también hay que demostrar que la persona, la pareja, los niños, han hecho esfuerzos por establecerse en Canadá como si este país fuese su país de origen, y que todos sus lazos afectivos están en Canadá en este momento.

Por ejemplo, hay que demostrar un patrón de trabajo, de que ambos en la pareja, o que uno de los miembros de la pareja, ha trabajado, que ha tenido trabajos constantes y que ha podido mantener a su familia. Hay que demostrar que han comprado cosas para la casa, que tiene ahorros, etc.

Y aquí quiero hacer un paréntesis para decir que hay personas que llegan a mi oficina y dicen que ganan una cantidad “X” de dinero, pero que en el momento en que se les pregunta cuánto dinero tienen ahorrado aquí en Canadá o se les pregunta qué han comprado aquí en el país, dicen que han enviado todo el dinero a sus países de origen, donde han comprado casas, etc. Esto definitivamente no nos ayuda en el caso por razones humanitarias, dado que con este tipo de acciones lo que se está demostrando es que los lazos son con el país de origen y no con Canadá.

Porque si una persona ha enviado todo el dinero a su país de origen, si ha comprado casa ahí, si se ha establecido en el país de origen, eso  significa que la intención es regresar y por lo tanto se hace muy difícil poder probar el establecimiento y la intención de que en un futuro Canadá sea el país de residencia para la persona, sus hijos, su familia.

También es muy importante poder demostrar el establecimiento en términos sociales, es decir que la persona tenga un núcleo de amistades dentro de Canadá, que haga o haya hecho trabajo comunitario ya sea dentro de organizaciones comunitarias de su propio país o en su propio idioma, o dentro de la sociedad canadiense, tales como trabajo voluntario en un hospital, en una casa de ancianos, en las escuelas donde asisten los niños, en las iglesias. Es decir, demostrar que uno entrega de sí para el beneficio de la sociedad en común.

También es muy importante que estas personas hayan tratado de aprender el idioma, que hayan tomado cursos, etc., ya que esto le demuestra al oficial de inmigración que va a analizar su caso que la persona se ha preparado para integrarse en el país, y que por ejemplo si en un futuro pierde el trabajo que tiene en ese momento, tiene la posibilidad de poder conseguir otro trabajo ya sea similar o mejor al que tiene.

Pero además, aparte del establecimiento económico, social y cultural, hay ocasiones en que hay casos donde a pesar de que las personas no están bien establecidas en el país, hay razones excepcionales que ameritan que sean aceptados por razones humanitarias. Por ejemplo, con una persona que sufra una enfermedad para al cual no hay cura o tratamiento en el país de origen, a pesar incluso de que la persona haya estado en asistencia social se puede presentar una buena argumentación.

De igual forma, si por ejemplo es un padre o madre que está en el país porque ya no tiene a ningún familiar cercano en su país de origen, y para quien lamentablemente en este momento no se puede hacer un trámite de patrocinio porque este programa está congelado, se puede presentar una buena argumentación aunque la persona no esté establecida económicamente en el país. Aquí definitivamente se puede presentar consideraciones por las cuales un oficial de inmigración debería permitirle obtener la residencia dentro del país.

En resumen, las posibilidades de obtener la residencia permanente a través de esta vía aun existen, pero cada caso hay que mirarlo individualmente para poder hacer una evaluación acertada de la situación que está viviendo la persona o la familia en especifico, y así poder tomar una decisión de si es o no posible realmente obtener la residencia permanente por medio de una solicitud por razones humanitarias y de compasión.

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