¿Quiere reunirse con su familia durante las fiestas? El momento de preparar la visa es ahora.

Por Vilma Filici

filici@filici.com

 

TORONTO. Aunque todavía faltan algunos meses para las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, muchas familias que viven en Canadá ya están haciendo planes para reunirse con sus padres, hijos, hermanos, abuelos u otros seres queridos que se encuentran en el extranjero. Para quienes necesitan una visa de visitante, esos planes deben comenzar mucho antes de comprar los regalos, reservar las vacaciones o preparar la cena familiar.

Una visa de visitante, denominada oficialmente visa de residente temporal, permite a una persona viajar a Canadá y presentarse ante las autoridades fronterizas para solicitar su entrada como visitante. Dependiendo de la nacionalidad, el documento de viaje y la forma en que se llegará a Canadá, algunas personas necesitan una visa y otras únicamente una autorización electrónica de viaje, conocida como eTA. Por eso, el primer paso es determinar correctamente qué documento necesita el familiar antes de presentar cualquier solicitud.

Uno de los problemas más comunes es esperar hasta noviembre o diciembre para comenzar el trámite. Los tiempos de procesamiento varían considerablemente según el país desde el cual se presenta la solicitud y las circunstancias particulares del expediente. La estimación publicada por Immigration, Refugees and Citizenship Canada (IRCC) tampoco constituye una garantía de que la decisión se recibirá dentro de ese periodo. Quienes desean recibir familiares durante las festividades deberían comenzar a preparar la solicitud con suficiente anticipación.

Ahora, ¿Ya estas decidido a comenzar? Lo primero que debes saber es que la carta de invitación no es una garantía de que una visa será aprobada.

Muchas personas creen que, por ser ciudadanos canadienses o residentes permanentes, pueden “pedir” una visa para sus familiares. La persona que se encuentra en Canadá puede apoyar el trámite mediante una carta de invitación y otros documentos, pero la solicitud pertenece al familiar que desea viajar.

La carta de invitación debe explicar claramente quién es el visitante, qué relación tiene con la persona que lo invita, cuál es el motivo del viaje, cuánto tiempo permanecerá en Canadá, quién pagará los gastos entre otros. La persona que invita también debe proporcionar información sobre su domicilio, empleo y estatus migratorio en Canadá.

Sin embargo, una carta de invitación no garantiza la aprobación de la visa. El oficial debe evaluar al solicitante extranjero y determinar si cumple las condiciones establecidas por la legislación migratoria canadiense.

Este es uno de los principales errores que observamos en la práctica: se presenta una carta detallada sobre la vida de la persona que invita, pero muy poca evidencia sobre las circunstancias del visitante. Una invitación no necesariamente demuestra por qué regresará a su país al finalizar la visita.

La reunificación familiar durante las fiestas constituye un propósito legítimo de viaje. No obstante, escribir simplemente “quiero visitar a mi familia en Navidad” puede resultar demasiado general. La solicitud debe presentar una historia clara, concreta y coherente.

También debe evitarse presentar itinerarios irreales. Una persona con recursos económicos limitados que propone permanecer seis meses sin explicar cómo cubrirá sus gastos puede generar dudas. De igual forma, una visita excesivamente larga puede parecer incompatible con un empleo estable, estudios activos o responsabilidades familiares en el país de residencia.

Segundo punto, y en mi criterio, uno de los más importantes. El visitante debe demostrar que regresará a su país de origen.

Para aprobar una visa de visitante, el oficial debe quedar convencido de que la persona saldrá de Canadá al finalizar el periodo autorizado. IRCC puede considerar sus vínculos laborales, familiares, económicos y sociales con el país donde reside, así como el propósito de la visita, su historial de viajes, su situación financiera y el contexto general de la solicitud.

Entre las evidencias que pueden ayudar a demostrar esos vínculos se encuentran, una carta laboral actualizada que confirme el cargo, la antigüedad, el salario y el periodo de vacaciones autorizado; Documentos de un negocio o actividad profesional independiente; Constancias de estudios y fechas de reinicio de clases; Evidencia de propiedades, contratos de arrendamiento u obligaciones económicas; Responsabilidades familiares, especialmente cuando existen hijos, cónyuges, padres dependientes u otros familiares que permanecen en el país; Un historial migratorio que demuestre que el solicitante ha viajado anteriormente y ha respetado las condiciones de sus visas; entre otros.

Ahora, la pregunta que a muchos confunde ¿Quién pagará el viaje? La solicitud debe explicar con claridad cómo se financiarán los boletos, el alojamiento, la alimentación y los demás gastos. El solicitante puede pagar el viaje con sus propios recursos, recibir apoyo de la persona que lo invita o utilizar una combinación de ambas opciones.

Si el familiar en Canadá asumirá todos o parte de los gastos, debe decirlo expresamente y demostrar que tiene la capacidad económica para hacerlo. Esto puede incluir evidencia de empleo, ingresos, estados de cuenta bancarios y gastos familiares. No resulta suficiente prometer que se cubrirán todos los costos si los documentos no muestran de dónde saldrá el dinero. Del mismo modo, los estados de cuenta del visitante deben reflejar su situación financiera real. También debe existir una relación razonable entre los recursos disponibles, la duración del viaje y las actividades propuestas.

Un punto importante a tener en cuenta es que ocultar información puede traer consecuencias graves.

Una negativa anterior no significa automáticamente que una nueva solicitud será rechazada. Sin embargo, presentar exactamente la misma información sin corregir los problemas identificados probablemente conducirá al mismo resultado.

Antes de volver a solicitar, es importante revisar los motivos de la negativa y determinar qué cambió o qué evidencia adicional puede responder a las preocupaciones del oficial. En algunos casos, también puede ser útil obtener y revisar las notas del expediente para comprender mejor cómo se evaluó la solicitud anterior.

Lo que nunca debe hacerse es ocultar la negativa, cambiar las respuestas para evitar mencionarla o proporcionar información contradictoria. También deben declararse correctamente las solicitudes anteriores en Canadá y en otros países, los rechazos de visa, los problemas migratorios, los antecedentes penales y los familiares que viven en Canadá.

Una declaración falsa o la omisión de información importante puede tener consecuencias considerablemente más graves que la negativa de una visa. La honestidad y la coherencia son esenciales, incluso cuando existen aspectos desfavorables que deben explicarse.

Ahora, presentar la solicitud no termina el trabajo. Después de enviar la aplicación, el solicitante debe revisar regularmente su cuenta de IRCC y su correo electrónico, incluida la carpeta de mensajes no deseados. Si recibe instrucciones para proporcionar datos biométricos, debe reservar la cita lo antes posible. Es importante responder dentro del plazo establecido. Ignorar una comunicación o responder fuera de tiempo puede afectar la solicitud.

Una vez aprobada la visa, el pasaporte debe enviarse siguiendo las instrucciones recibidas. Las familias deben considerar que esta etapa también requiere tiempo. Tener una decisión favorable no significa necesariamente que el pasaporte con la visa estará disponible inmediatamente.

Por estas razones, no es aconsejable comprar boletos no reembolsables antes de obtener la visa. Una reservación tentativa o un itinerario pueden ayudar a explicar el plan de viaje, pero la familia no debería asumir obligaciones económicas difíciles de recuperar mientras la solicitud continúa pendiente.

Existe otra distinción importante, recibir una visa no equivale a recibir una garantía absoluta de admisión. La visa permite al viajero presentarse en un puerto de entrada canadiense, donde un oficial fronterizo verificará si continúa cumpliendo los requisitos.

El visitante debe estar preparado para explicar el propósito de su viaje, indicar dónde se hospedará y demostrar que respetará las condiciones de su estadía. Puede ser conveniente llevar una copia de la carta de invitación, la dirección del familiar, el itinerario y otros documentos relevantes.

La posibilidad de abrazar nuevamente a un padre, compartir la Navidad con los abuelos o reunir a hermanos separados por la distancia tiene un enorme valor emocional. Precisamente por eso, la preparación de la solicitud no debería dejarse para el último momento.

Una aplicación sólida no se construye acumulando documentos sin explicación. Debe presentar una historia comprensible y respaldada por evidencia, quién desea viajar, por qué quiere venir, cuánto tiempo permanecerá, quién pagará los gastos y, sobre todo, por qué regresará después de la visita.

Las familias que esperan reunirse durante las próximas festividades deberían comenzar verificando si el visitante necesita visa o eTA, revisando la vigencia del pasaporte, reuniendo documentos financieros y laborales, preparando una invitación detallada y evaluando cualquier dificultad migratoria anterior.

Celebrar juntos puede ser el mejor regalo de las fiestas. Para aumentar las posibilidades de que ese encuentro se haga realidad, el mejor momento para comenzar la preparación no es cuando ya está puesta la mesa: es ahora.