Cuidado con los fraudes migratorios, y con muchas otras estafas

Por Vilma Filici

filici@filici.com

 

TORONTO. La semana pasada llegó a mi oficina una chica que está explorando las opciones que tiene para poderse quedar en Canadá de forma definitiva. Ella me planteó algunas ideas, las cuales no necesariamente le son aplicables ni son las mejores vías, pero está empeñada en ellas.

Le dije las opciones reales que tiene, con las cuales puede comenzar de inmediato el proceso, y el por qué las ideas que le han recomendado al parecer algunos familiares no son factibles para ella. Al final no quedó muy contenta con la asesoría que le di, y me dijo que yo era ya la tercera asesora en inmigración que le decía lo mismo, pero que ella quería hacer el proceso tal y como ella lo había pensado.

En ese momento le expliqué que debería dar gracias porque los tres profesionales a los que ha acudido hasta el momento han sido personas muy profesionales que le han dado las mejores opciones posibles, y que por suerte no se ha encontrado con alguien a quien lo único que le interese sea cobrarle el dinero sin importarle si su caso va a ser exitoso o no. Porque definitivamente en todas partes hay personas sin escrúpulos que le pueden hacer perder el tiempo y el dinero.

Marzo es precisamente el Mes de la Prevención del Fraude, y aprovechando la ocasión, dado el importante aumento de estafas, de llamadas fraudulentas y de intentos de fraude en línea que han florecido durante los últimos años, las autoridades están haciendo un llamado a los interesados en obtener residencia en Canadá para que estén atentos y no se dejen engañar.

Las autoridades dicen que las estafas se están volviendo cada vez más complejas, que parecen legítimas y que, a menudo, van dirigidas hacia las personas mayores, por lo que es importante saber reconocer estas estafas para evitar ser víctima de ellas.

Muchas personas, y no solamente con situaciones de inmigración dicen estar hartos de tener que lidiar con estafas a diario y aseguran tener “fatiga de fraude”, ya que les preocupa hacer clic accidentalmente en algún enlace inseguro.

Según una encuesta reciente realizada por RBC, el 81 % de los canadienses cree que hay una nueva estafa a la que hay que prestar atención casi cada semana, mientras que el 83 % afirmó que lo más seguro es asumir que cualquier mensaje de texto, correo electrónico o llamada telefónica inesperados es una estafa.

Equifax Canadá también publicó recientemente una encuesta que indica que el 67 % de los canadienses se preocupa por el robo de identidad, el 64 % por la suplantación de identidad y las estafas de phishing, el 59 % por las estafas de pagos digitales y el 46 % por los fraudes en inversiones y romances.

Y un grupo vulnerable a estos engaños y estafas son definitivamente las comunidades inmigrantes.

La Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá (CBSA, por sus siglas en inglés) está advirtiendo a los canadienses sobre los estafadores y brinda consejos sobre cómo reconocerlos, denunciarlos y protegerse del fraude.

Existen muchos fraudes y estafas sofisticados en Canadá, y aparecen nuevos a diario. Algunos fraudes y estafas intentan imitar los servicios del gobierno federal para obtener acceso a información personal y financiera, dice la entidad.

“Los métodos y mensajes que utilizan los estafadores están en constante evolución para adaptarse a un entorno en constante cambio. En algunos casos, las llamadas telefónicas pueden mostrar números y nombres de empleados que parecen ser de la CBSA. Los correos electrónicos pueden contener logotipos oficiales, direcciones de correo electrónico o nombres y cargos de empleados para engañar al público”, dice en un comunicado de prensa la CBSA.

“Nos gustaría recordar al público que la CBSA nunca se comunica con personas por correo electrónico, web, mensaje de texto o teléfono para solicitar pagos o información personal. La CBSA nunca pide el Número de Seguro Social (SIN, por sus siglas en inglés) o un número de tarjeta de crédito por teléfono, mensaje de texto o correo electrónico. Si esto sucede, ignore, cuelgue, no responda el mensaje de texto o correo electrónico y denuncie el incidente al Centro Antifraude de Canadá”, agrega.

Finalmente dice que es posible que llamen a los destinatarios e importadores para aclarar los detalles de la declaración de algún paquete. Sin embargo, apunta, “si recibe una llamada en la que le informan que debe pagar los derechos e impuestos sobre un paquete que la CBSA está reteniendo y lo amenazan con sanciones, incluida la cárcel, se trata de una estafa”.

Las autoridades policiales por su parte dicen que nadie debería avergonzarse de haber sido víctima de una estafa, ya que los estafadores son profesionales que se aprovechan de las personas todos los días. Y que, si usted recibe una oferta en línea, por teléfono o en persona, que cree que podría ser una estafa, deténgase y tómese al menos 5 minutos para pensarlo. Si identifica una estafa, dígaselo a dos personas para que todos estén informados. Y recuerde que usted tiene el poder, no los estafadores.

Agregan que usualmente los estafadores intentarán presionarlo para que tome una decisión o compre con afirmaciones de “ofertas por tiempo limitado” y “ofertas únicas”, es decir, para que tome la decisión de inmediato sin tiempo para meditar si lo que está haciendo pudiera ser un fraude.

En varias columnas anteriores yo ya me he referido a este tema relacionado específicamente con el área migratoria, haciendo un énfasis especial a nuestra comunidad para que se evite futuros dolores de cabeza, contratando sólo a abogados o a consultores de Inmigración que estén autorizados para poder representarlo. Y que se aseguren de que los profesionales a los que acuden tengan una reputación de primer nivel para que le garanticen la mejor asesoría, como es el caso de la chica de la que hablé al inicio de la columna.

Porque en el caso de las leyes de inmigración y ciudadanía, el gobierno estipula que sólo los abogados miembros de la barra de abogados de la provincia donde practican, paralegales regulados por la asociación de abogados (estos sólo pueden trabajar con tribunales de inmigración, no con casos de inmigración), los notarios de Quebec y los miembros del Colegio de Consultores de Inmigración y Ciudadanía (CICC) pueden representar a un cliente cuando este paga por sus servicios.

Otras personas que pueden representar a alguien ante Inmigración y Ciudadanía son cualquier persona u organización que no perciba dinero para hacerlo. Pero en muchos casos, los clientes, aun sabiendo que la persona no está autorizada para ejercer la profesión, de todas formas toma sus servicios, y cuando llenan los formularios de representación, que van con cada solicitud, ponen que están haciendo los casos ellos mismos. Esta declaración, aunque parezca inofensiva, es en realidad una ofensa por presentar declaraciones fraudulentas, y el cliente puede también recibir cargos de Inmigración cuyo resultado es una negación del trámite presentado y una acusación de haber dado declaraciones fraudulentas, por lo cual serán penalizados y no podrán hacer ningún tipo de trámite durante cinco años.

Si desea asegurarse de que un consultor esté trabajando legalmente, visite el sitio web del Immigration Consultants of Canada Regulatory Council (ICCRC): www.iccrc-crcic.ca. Allí puede consultar la lista de profesionales autorizados y verificar que la persona con la que desea trabajar sea un consultor debidamente regulado.

También es fundamental dejarse orientar por un consultor autorizado y no basar sus decisiones en consejos de personas que, aunque tengan buena intención, no cuentan con los conocimientos necesarios para tratar estos temas. Del mismo modo, evite guiarse por información publicada en redes sociales como TikTok o Instagram, donde con frecuencia circulan opiniones o experiencias personales que no sustituyen la asesoría profesional y regulada.

Aún más importante: si tiene la fortuna de encontrar profesionales honestos y más de uno coincide en cuál es la estrategia que más le conviene, aunque no sea lo que usted desea escuchar, acéptelo. Si continúa buscando hasta encontrar a alguien que le diga lo que quiere oír, corre el riesgo de convertirse en víctima de fraude.