VENEZUELA: Human Rights Watch regresa al ojo de la tormenta

HUMBERTO MARQUEZ / CARACAS  
El informe de Human Rights Watch (HRW) sobre un alegado retroceso de los derechos humanos en Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez al gobierno es cuestionado severamente por 118 académicos de América y de otras partes del mundo, en su mayoría profesores de universidades estadounidenses.
“Una Década de Chávez: Intolerancia política y oportunidades perdidas para el progreso de los derechos humanos en Venezuela” es el título de la publicación presentada en septiembre, con 267 páginas repletas de denuncias y observaciones sobre los derechos básicos de las personas desde que el actual gobierno asumió en 1999.

Este documento “no tiene los más mínimos estándares de academicismo, imparcialidad, exactitud o credibilidad”, advirtieron los académicos en una carta al directorio de HRW con fuertes acusaciones a su director para las Américas, el chileno José Miguel Vivanco.

“Al publicar un reporte gruesamente defectuoso, y reconocer una motivación política para hacerlo, Vivanco ha minado la credibilidad de una importante organización de derechos humanos”, dijeron los académicos en la misiva fechada el 16 de diciembre.

Entre los firmantes se encuentran el lingüista Noam Chomsky, los antropólogos Clara y Charles Briggs, los historiadores Greg Grandin y Charles Bergquist, y el cineasta Oliver Stone, todos de Estados Unidos, el sociólogo brasileño Emir Sader, el politólogo argentino Mario Ayala y el profesor de economía política en la Universidad de Sydney, Tim Anderson.

Deploraron que Vivanco dijese a la prensa que el informe se hizo “porque queríamos demostrar al mundo que Venezuela no es un modelo para nadie”, pues los derechos humanos “son demasiado importantes para ser usados como fútbol político”.

El informe de HRW, con sede en Nueva York, aseguró que el gobierno venezolano “ha debilitado las instituciones democráticas “, y que la discriminación política es “una característica definitoria de la presidencia de Chávez, quien tacha sistemáticamente a sus opositores de conspiradores antidemocráticos”.

La crítica central de los académicos al informe de HRW es que observan un uso copioso de fuentes claramente alineadas con la oposición a Chávez, como identifican a los diarios El Nacional y El Universal, además de la emisora de televisión de noticias Globovisión.

También le reprochan tomar algún ejemplo individual sobre desatención en salud para generalizar acerca de ese servicio, o bien soslayar que los 18.000 empleados petroleros despedidos en 2003 o la estación de televisión RCTV cuya licencia no fue renovada en 2007 habían hecho huelgas y activismo en busca de la caída del gobierno.

La carta de los académicos concluye requiriendo que HRW se retracte del reporte de septiembre y produzca un documento más creíble, así como que Vivanco se retracte de sus declaraciones sobre la motivación política del informe.

Vivanco fue expulsado de Venezuela junto con su asistente David Wilkinson el 18 de septiembre, apenas unas horas después de presentar su informe a la prensa, en una acción que activistas de derechos humanos llamaron “matar al mensajero”.

HRW “dijo lo mismo que defensores de los derechos humanos sostuvimos por años. Lo que hizo fue un seguimiento sistemático y la expulsión sin precedentes de sus representantes sólo le dio mayor credibilidad a su informe sobre intolerancia”, dijo a IPS el jurista Héctor Faúndez, del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Central.

En octubre, Vivanco y HRW recibieron fuertes críticas por parte del gobierno de Colombia, acusado en un informe de la organización por supuestamente obstaculizar a la justicia que investiga a los paramilitares de derecha.

“De Colombia no nos han expulsado, pero la respuesta de las autoridades frente a temas que comprometen la vigencia de los derechos humanos es desgraciadamente una sobre reacción llena de descalificaciones”, dijo entonces Vivanco.

IPS consultó a Vivanco respecto del documento de los académicos sobre Venezuela. Respondió que había “recibido la carta” y que va a “publicar cualquier crítica sustantiva que ésta contenga una vez que hayamos tenido oportunidad de estudiarla”.

Sin embargo, “la acusación de que nuestro informe tiene una motivación política es inverosímil, y cualquier persona que conozca nuestro trabajo sobre Estados Unidos, Colombia, México y muchos otros países estaría de acuerdo”.

HRW “produce informes cuidadosamente documentados sobre países cuando vemos situaciones que, consideramos, merecen ser objeto de investigación, independientemente de las inclinaciones políticas de los gobiernos”, dijo Vivanco.

En el caso de Venezuela, “nuestro informe demuestra cómo el gobierno de Chávez ha promovido políticas que socavan instituciones democráticas, tales como el Poder Judicial y los medios de comunicación, cruciales para promover y proteger derechos básicos”.

“La respuesta inmediata del gobierno, cuando expulsó a Human Rights Watch de Venezuela, simplemente reforzó que las conclusiones del informe eran correctas”, aseveró Vivanco.

Los académicos aclararon que su carta “no está dirigida como una justificación para la decisión del gobierno de Venezuela de expulsar a los autores del informe” de HRW.

Miguel Tinker Salas, profesor de Historia en la Universidad de Pomona, en el sureño estado estadounidense de California, y uno de los promotores del documento de los académicos, dijo a IPS que “la carta es una respuesta al reporte de HRW, a su metodología, a sus fuentes y por lo tanto a sus conclusiones”.

“No pretende ser un estudio exhaustivo de los derechos humanos o una consulta con las organizaciones en Venezuela”, dijo Tinker Salas al explicar que se centrasen sólo en el trabajo de HRW y no en el de otras organizaciones humanitarias del país sudamericano.

La publicación de la carta tres meses después de conocido el informe de HRW obedeció a “un proceso de consulta y reflexión, así como tiempo para que todos (los firmantes) pudieran leer el reporte de HRW, nuestra carta y sacar sus conclusiones”.

Tinker Salas indicó que la iniciativa partió de profesores estadounidenses, pero que recibieron respaldo de catedráticos en América Latina y esperan sumar más adhesiones.

Una de ellas llegó del Comité de Asuntos Hemisféricos (COHA, por sus siglas en inglés), un centro de estudios e información basado en Estados Unidos y cuyo director, Larry Birns, divulgó la carta y criticó el informe de su “organización hermana”, HRW.

El reporte de HRW emplearía “un tono innecesariamente injurioso” contra Venezuela, y su falla principal estaría en que Vivanco “demuestra inhabilidad para distinguir el ladrido del presidente Chávez de su mordida”, pues confunde “el estilo desvergonzado de Chávez con sus sólidas y firmes credenciales democráticas”, según Birns.

Si la réplica de HRW y las respuestas que genere se producen en las próximas semanas, se presentarían en plena campaña electoral del primer trimestre de 2009, cuando se prevé que los venezolanos acudan a las urnas para decidir sobre una enmienda constitucional que autorizaría a Chávez a ser candidato presidencial de manera indefinida.

Be the first to comment on "VENEZUELA: Human Rights Watch regresa al ojo de la tormenta"

Leave a comment