V Cumbre de las Américas. Exclusión de Cuba y papel secundario para Obama en Trinidad y Tobago

PASTOR VALLE GARAY / TORONTO
Como suele ocurrir en este tipo de reuniones, la Declaración Final de la V Cumbre de las Américas a celebrarse en el fin de semana en Puerto España, se preparó mucho antes de la llegada de los mandatarios a Trinidad y Tobago.
Lo inusual esta vez sería el anticipado rechazo de la Declaración Final de parte de la mayoría de los asistentes. El presidente venezolano Hugo Chávez Frías llevó la voz cantante al indicar que Venezuela “junto con otros países” vetará la declaración final de la Cumbre de las Américas.
“Esa declaración Venezuela [la] veta ahora mismo. Nosotros junto con otros países decimos que no estamos de acuerdo con esa declaración”, dijo Chávez al referirse a la celebración de la Cumbre en Puerto España. “De la Cumbre de las Américas no tenemos grandes expectativas. Hay una declaración que es difícil de asimilar. Está totalmente descolocada en el tiempo y en el espacio, como si el tiempo no hubiera pasado”, declaró el mandatario venezolano al recibir el jueves en Cumaná al gobernante de Cuba, Raúl Castro, para una reunión de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

Para Chávez, la declaración de Puerto España es “muy parecida a la de Canadá, a la que nosotros nos opusimos. Fuimos el único país que se opuso en Québec en 2001” a suscribir el documento final de esa cita continental.
Tiene razón Chávez. En reuniones previas la Declaración Final obedecía a la agenda de Washington. Los mandatarios, una manada de corderos de la Casa Blanca, la aprobaban sin alterar una coma retirándose acto seguido a los jolgorios cocteleros característicos del exclusivo club de las Cumbres. Aquí no pasó nada.

Esta vez sería diferente, gracias a la soberana ignorancia de un tal George W. Bush. Durante los 8 años en que Bush desatendió olímpicamente su existencia, una pujante América latina maduró políticamente y se reinventó eligiendo democráticamente a gobernantes más identificados con la izquierda que con Washington y más independientes de los prefabricados diseños de la Casa Blanca.

En su discurso de apertura Obama adoptó un tono conciliatorio asegurando a los mandatarios que con su administración comenzaba una nueva era en la que se trataría al Hemisferio con ecuanimidad y respeto. Como socios del mismo nivel. En cuanto a las  relaciones con Cuba Obama fue deliberadamente ambiguo. Indicó que su gobierno estaría dispuesto a iniciar pláticas bilaterales con el gobierno cubano sin precisar detalles.  

Lamentablemente en la víspera de la Cumbre la Secretaria de Estado Hillary Clinton hizo alardes de prepotencia. Abordada en conferencia de prensa sobre el restablecimiento de relaciones con Cuba, tema que dominará la V Cumbre de Trinidad y Tobago a pesar de la exclusión de Cuba, Clinton declaró el jueves en Haití que le corresponde a Cuba dar el siguiente paso para mejorar las relaciones con la Casa Blanca.

Según Clinton las migajas políticas impulsadas por el presidente Barack Obama relajando las restricciones a los viajes a Cuba representan un paso “muy significativo”. Ahora, el gobierno del presidente Raúl Castro debería mostrar “reciprocidad” por esos gestos, añadió. La secretaria de Estado dijo a los reporteros que entre los pasos que Estados Unidos quisiera ver se encuentra la liberación de los presos políticos y el levantamiento de las restricciones a la prensa.
“Nos gustaría ver que Cuba abra su sociedad, libere presos políticos, se abra a opiniones y medios externos, que tenga el tipo de sociedad que todos sabemos mejoraría las oportunidades del pueblo cubano y su nación”, agregó.
La declaración de Clinton confirma que poco ha cambiado en la práctica paternalista de Washington de dictar agendas y condicionar la política estadounidense en el Hemisferio. Es más, el pronunciamiento entorpece la intervención de Obama en Trinidad y Tobago precisamente cuando los mandatarios latinoamericanos intentaban mejorar las tensas relaciones con Washington.
Al igual que Bush, el argumento de Clinton es arma de doble filo. Peca de hipocresía, de falta de juicio y de deliberada ignorancia. Acusa banalmente a Cuba y continúa condenándola a 50 años de un salvaje, criminal embargo a la vez que el Departamento de Estado, haciéndose la vista gorda, condona la tortura de prisioneros sospechosos de actos terroristas, mantiene a más de 200 prisioneros políticos en la base militar de Guantánamo, a cinco patriotas cubanos incomunicados en varias cárceles estadounidenses mientras disfruta de excelentes relaciones con los regímenes comunistas de China y Corea del Norte y con los gobiernos totalitarios de Arabia saudita y del Medio Oriente.
Es obvio que los Estados Unidos asisten a la V Cumbre desnudos de la autoridad moral de dictarle al Hemisferio el curso a seguir. Nada de esto se le escapa al Presidente de Brazil Luiz Inácio Lula da Silva quien se ha comprometido a demandar la reintegración de Cuba a la Organización de Estados Americanos, a la que Cuba no pertenece desde 1962. Nada de esto se le escapa a Cuba que no ha demostrado el menor interés en incorporarse a la desprestigiada organización. Nada de esto se le escapa  a los presidentes de Argentina, Chile, Bolivia, México, Venezuela, Honduras, Nicaragua y otros más que han hecho frente común en rechazar el aislamiento de Cuba de parte de Washington. En estas circunstancias el tema de una Cuba ausente domina la agenda de la V Cumbre, una agenda que por primera vez en la historia vela por los intereses del Hemisferio.              
De no darle seguimiento a su discurso en la V Cumbre las palabras de Obama podrían convertirse en promesas huecas, en un revés a su carismática imagen, en una inolvidable lección práctica en su corta presidencia en el arte de no subestimar la soberanía, la voz y la determinación de los vecinos del sur.  

*Senior Scholar, Universidad de York

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