PASTOR VALLE-GARAY: Albertico, el maromero de Miami pasa de sacerdote católico a cura episcopal

Toronto. Este domingo 31 de mayo debutó en Miami otra moderna versión de la divina comedia. Unas 300 personas, tres veces la cantidad normal en los servicios religiosos, se dieron cita en la pequeña Iglesia Episcopal de la Resurrección en Biscayne Park. Acogerían al actor principal como si se tratase de una estrella de rock.
El ex sacerdote, ahora Reverendo, Alberto Cutié les sermonearía dulcemente sobre el amor al prójimo luego de abandonar el catolicismo por el amor de una mujer. “La presencia de ustedes me llena de humildad. La iglesia es vivir en el espíritu de Dios y el espíritu de Dios es amor” balbuceó Albertico. Su entrada al recinto fue precedida por equipos de televisión grabando cada aliento del fotogénico protagonista y por los gritos, aplausos, ovaciones y fotografías de la congregación. Confirma aquello de que el amor es ciego. ¡Ni hablar!

Para el arzobispado católico, la repentina conversión de Cutié a la iglesia episcopal es anatema. Malos perdedores. Lo de Albertico es clásico del refrán tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe. Esta vez se derramó en las blancas arenas de Miami, la capital del sol, de las playeras encueradas y de la cirugía estética. Tremendo escándalo en el exótico ambiente tropical de conjuras políticas y lujosos centros nocturnos para la gente bella. De mayores dimensiones. Inusual en un estado donde la lujuria convive tan arraigada entre los practicantes de la vida loca que apenas merece un par de reglones en los tabloides. Noticias de un día o de una noche. Nada más.

Lo de Albertico sería diferente. Con repercusiones mundiales. Apuesto cura. Despampanante amante. Incumplido voto de celibato. Playpen de mar y arena. Cámara inoportuna. Supuesta intriga política. Tremenda resaca para el Vaticano.     

En estas circunstancias Cutié, en el ojo del huracán sexual, no tuvo más remedio que saltar las trancas. Juró amor eterno a su pareja. Abandonó el catolicismo y muy campante se traslado al escenario de la iglesia Episcopal. Más por conveniencia propia que por convicción religiosa. Los episcopales le permiten continuar relaciones sentimentales con Ruhama Canellis, la amante de dos años con quien un fotógrafo paparazzi le captó sorpresivamente el mes pasado abrazándose y besándose en una playa de Miami.

Se publicaron las fotos. Se destapó la torta. Asediada por escándalos sexuales en las últimas dos décadas, se estremeció la curia. El Arzobispado de Miami no pudo más. Le destituyó del cargo.

Popularísimo entre los católicos hispanos de los Estados Unidos por sus consejos en columnas del Heraldo de Miami, en programas de radio la televisión, particularmente en defensa del celibato entre los curas, el carismático sacerdote fue cogido como quien dice con las manos en la masa.

Eventualmente se desprendió que Albertico, sin el menor escrúpulo religioso, llevaba dos años de practicar su versión personal de la misa con la Canellis. Puesto que según las bolas los feligreses del cura no sospechaban nada de la relación, su pecadillo consistió no tanto en quebrantar el voto de celibato sino en que le descubrieran in franganti revolcándose en las sensuales arenas de Miami con la Eva de su preferencia.

La repentina revelación da que pensar. ¿Sería pura coincidencia que la cámara lo captara a la luz del día en ardiente abrazo con su novia? ¿Sería un acto deliberado de Albertico con la intención expresa de exponer de una vez por todas sus amoríos al público? ¡Solo Dios sabe!

Sea de ellos lo que fuere, cuando la noticia se transformó en la comidilla del día de los tabloides, el Don Juan cubanoamericano puso en práctica el popular refrán: “si alguien te da un limón agrio, haz limonada.” Familiarizado a fondo con los medios de comunicación, el ex cura le sacaría el máximo millaje al evento. Albertico se convirtió en telenovela. Sin más ni más acudió a cuanto medio de comunicación le abrió micrófonos y pantallas para darse golpes en el pecho, pronunciar mea culpas, brindar su versión oficiosa de las maromas amatorias y anunciar su traslado a la iglesia Episcopal. En inglés y en español. Un gratis,  multimillonario triunfo publicitario cuando se contempla la probabilidad de futuras autobiografías y películas al estilo de la taquillera cinta El Pecado del Padre Amaro. En el ilógico mundo farandulero, resultado lógico de múltiples entrevistas.    

En el ambiente estadounidense sobrecargado de jugosos escándalos sexuales las peripecias de Albertico incluyen todos los ingredientes requeridos para transformarle de la noche a la mañana en  cause célèbre.  Hermosa guatemalteca. Guapo, carismático sacerdote en amoríos proscritos. Popular personaje mediático. Exótico Miami Beach. Papparazzi y, por las cochinas dudas, intriga internacional: sin prueba alguna Albertico acusó a los “espías” de Castro en la Florida por delatar públicamente las transgresiones que el catolicismo juzga inmoral entre el clero. ¿No faltaba más? ¡Por supuesto que no!

Concluyendo la primera instalación del romance, el arzobispado Episcopal, con inusitado despliegue de pompa y ceremonia, la semana pasada acogió al rebaño a las descarriadas ovejitas. En adelante Albertico, con su Ruhama al lado, podrá decir cuantas misas quiera y acostarse libre de pecado con su media naranja. ¡De película! Mientras tanto el padre Oprah, como apodan algunos de sus seguidores al cura narcisista, prácticamente se garantiza un best seller.

Aún queda por verse la reacción de los miles de feligreses, en su mayoría cubanoamericanos, que se lanzaron a las calles de Miami protestando vociferosamente la decisión del arzobispado católico de suspender a Cutié de sus funciones religiosas. ¿Le darán vuelta a la tortilla? ¿Manifestarán los fieles su lealtad al cura abandonando el catolicismo y mudándose a la fila episcopal? Y si más tarde no le va bien al cura en el matrimonio y se divorcia ¿regresaría al catolicismo? En esa eventualidad ¿recularán con él los fieles seguidores? ¿Los acogería de vuelta el catolicismo? De nuevo, solo Dios lo sabe pero es dudoso que ocurra. La diferencia en este caso es que si bien hay sacerdotes, obispos y arzobispos en la América latina y en otros países que sostienen relaciones con mujeres y uno que otro procrea hijos, la mayoría se abstiene del circo mediático del padre Cutié. 

De muestra un botón. El pasado miércoles 29 de mayo, en anticipación al sermón del domingo, el “padre Oprah” compareció ante la prensa nacional e internacional. Cogidito de la mano de su Ruhama y rodeado de los más altos dignatarios de la iglesia Episcopal en Miami, el ex cura católico aprovechó la oportunidad de su reciente conversión religiosa para ofrecer su punto de vista sobre el affaire declarando que “He visto con mis propios ojos cuantos hermanos míos sirven a Dios como hombres casados y con la bendición de tener sus propias familias. También debo reconocer que he luchado espiritualmente e ideológicamente cuando veo que ciertos miembros del pueblo de Dios se sienten excluidos de poder vivir una vida sacramental plena”.

Interesante filosofía. Ingenua también. Vale preguntarse por qué una persona tan inteligente como Cutié no habría raciocinado de igual manera y tomar otras medidas antes de que se le sorprendiera con su amante en la comprometedora situación en la playa. .   

¡Detalles! Momentos después de sus palabras, Cutié sería absuelto de pecado. Reporta el diario Heraldo de Miami que “en palabras de bienvenida el espontáneo obispo cubanoamericano de la Iglesia Episcopal del sureste de la Florida, Leo Frade aseguró que ‘Abrimos nuestros brazos a todos aquellos que quieran venir a Dios y que aceptan el amor transformador a Dios”.

Según el diario “en intespentiva ceremonia celebrada en la virtualmente desocupada Catedral Episcopal de la Trinidad, en el centro de Miami, el obispo Frade opinó que las fotografías de Cutié besando a su Ruhama no deberían ser consideradas un pecado. ‘Para nosotros, si fuera él besando a un niño, si estuviera besando a una mujer casada, fuera un escándalo’, aseguró Frade. ‘Un hombre soltero, besando a una mujer soltera, no es un escándalo, es Dios que nos ha creado así para que el hombre ame a una mujer’ A la pregunta de si Cutié amara a un hombre cuál sería la respuesta de la Iglesia Episcopal, que acepta sacerdotes homosexuales, respondió jocosamente: ‘Esa parte no salió en la fotografía”

Peca de ingenuo o de malintencionado el obispo Frade. No basta conque se anote un golazo espiritual en la contienda que mantiene la iglesia Episcopal con la religión católica sobre la aceptación del matrimonio entre el clero sino que aprovecha la seducción de Cutié para criticar solapadamente la práctica católica del celibato. Hasta los más agnósticos entre nosotros concurriríamos que el triunfalismo de Frade peca de pobre juicio y de peores intenciones.     

Peca también de hipócrita Cutié. Al concluir la ceremonia el recién ungido cura episcopal le pidió a la prensa que respetara su privacidad. ¡Qué valor! Particularmente al tenerse en cuenta que al destaparse por iniciativa propia el escándalo de su creación Cutié no vaciló en acudir a las cámaras de Televisa, Univisión, ABC, NBC, CBS, medios internacionales y medios locales de Miami en voraz ansias de auto promoción. De todo se da en el huerto del Señor. Amén.   

*Senior Scholar, Universidad de York

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