PALESTINA: Escenas del Apocalipsis

MEL FRYKBERG / RAMALAH /
La ayuda humanitaria comenzó a ingresar a la Franja de Gaza luego de que Israel y Egipto abrieran temporalmente sus fronteras. La ofensiva israelí dejó casi 1.300 muertos, más de la mitad de ellos civiles, y un territorio devastado.
Mientras los aviones no tripulados israelíes continúan vigilando Gaza, los hombres de seguridad de Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) regresan a las calles intentando restaurar algo parecido al orden. Policías intentan dirigir el tráfico, en tanto varios saqueadores han sido arrestados.

Los habitantes de Gaza que sobrevivieron a la ofensiva militar israelí de 22 días, llamada Operación Plomo Fundido, comienzan a salir de sus refugios e intentan reconstruir sus vidas.

“Las personas se sienten aturdidas y confusas. Muchos intentan en forma desesperada contactar a familiares y amigos a través de las pocas líneas de teléfono que quedan y funcionan, para saber si están vivos o heridos”, dijo Abdalá Al Agha, de Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.

“Otros abandonan los refugios de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) por primera vez en días, para ver si queda algo y qué de sus casas”, añadió.

Elena Qleibo, trabajadora humanitaria de la organización Oxfam y ex embajadora de Costa Rica en Israel, dijo a IPS que partes del territorio palestino parecen escenas del Apocalipsis.

“La destrucción en Beit Lahiya, en el norte de la Franja, y en el suburbio Zeitoun, al este de la ciudad de Gaza, es inmenso”, afirmó Qleibo. “Las aguas servidas inundan las calles. Las torres de alta tensión, las obras de los servicios de agua y saneamiento, los edificios municipales y médicos, los hogares… todo ha sido derribado”.

Las estimaciones iniciales indican que 15 por ciento de los edificios de la Franja de Gaza han sido dañados, y cerca de 30.000 habitantes se han visto obligados a buscar refugio en sitios de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente (UNRWA).

Un tercio de los casi 1.300 palestinos muertos a causa de la ofensiva iniciada el 27 de diciembre eran niños y niñas. El número de heridos asciende a 4.000.

“Las personas están muy enojadas, y el grado de odio a Israel es muy alto. He vivido y trabajado en Gaza muchos años, y nunca había visto tanto odio en la población”, dijo Qleibo.

Los habitantes de Gaza no culpan a Hamás. “La gente se ríe de las afirmaciones israelíes de que ésta fue una guerra contra la organización de resistencia islámica y no contra los civiles”, agregó.

“Ellos consideran que se trató de una guerra contra todos los palestinos. El número de civiles asesinados o mutilados y la destrucción fueron demasiado grandes”, dijo.

“La escala de muerte y destrucción es definitivamente contraproducente. A lo largo de todo este conflicto, muchos expertos y líderes globales han subrayado que no hay solución militar al conflicto, sino que se necesita una solución política”, dijo el jefe de la UNRWA, Jong Ging, a la agencia de noticias Maan.

El principal complejo de esa agencia de la ONU en Gaza, donde se alimenta a 750.000 refugiados, la mitad de la población total, fue destruido en un ataque israelí el 15 de este mes.

Ging dijo que 50 camiones de ayuda entraron a Gaza el sábado, el día en que Israel anunció el cese del fuego unilateral.

“Pero necesitamos cientos de camiones. Las necesidades crecen en forma exponencial y el canal para los suministros humanitarios es muy estrecho. Incluso aquellos, como los funcionarios de la Autoridad de la Nacional Palestina, que no dependían de la asistencia de la UNRWA, ahora sí lo hacen. No hay nada en los mercados y no hay dinero”, dijo Ging.

“No podemos quedarnos viendo que los puestos de cruce permanezcan cerrados. Tiene que haber un futuro mejor. Las gente común ha pagado el precio de este conflicto y de esta operación durante el cerco. Para ellos, su única prioridad es recuperar la dignidad para su existencia”, añadió.

El bloqueo a Gaza “llevó a miles de personas a la dependencia de la ayuda humanitaria contra su voluntad. Eso tiene que terminar. Hay que encontrar una solución que priorice las necesidades de la población común”, sostuvo.

El Cairo permitió que 42 palestinos heridos graves pasaran por el puesto de Rafah en el sur para ser trasladados a hospitales egipcios. Además, toneladas de suministros médicos internacionales y tres ambulancias de Qatar ingresaron en Gaza. Cuarenta y nueve médicos extranjeros colaboran ahora en los desbordados hospitales palestinos.

Además de medicinas, 401 toneladas de alimentos donados por Libia, Marruecos, Omán y Jordania ingresaron a Gaza desde Egipto. Otras 90 toneladas entraron por un puesto israelí.

Organizaciones de la sociedad civil egipcia donaron cerca de 12.000 mantas para remplazar las que fueron destruidas en un ataque israelí contra un edificio de la ONU.

“Mientras se necesita desesperadamente comida y medicamentos, es también imperativo que en el largo plazo haya tratamiento urgente psico-social a la población, severamente traumatizada”, dijo Qleibo a IPS.

En tanto, equipos de rescate intentan sacar cadáveres de las montañas de escombros, lo que había sido impedido antes por los soldados israelíes. Una vez que todos los cuerpos sean recuperados, seguramente el número de muertos ascenderá.

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