“Las reuniones del NAFTA, aunque no lo pareciera, siempre son importantes”: Duberlis Ramos

REDACCION / TORONTO
De no ser porque uno de los temas incluidos en la agenda, aunque de forma bilateral, era la reciente medida adoptada por el gobierno canadiense de imponer vis a los ciudadanos mexicanos, probablemente la reunión sostenida esta semana por los países miembros del Tratado de Libre Comercio de Norte América habría pasado un poco desapercibida.
Pero no fue así, y aunque en cierta forma resultó aburrida por la falta de temas espinosos y porque no produjo resultados espectaculares, el encuentro entre los mandatarios de Canadá, Stephen Harper, de México, Felipe Calderón, y de los Estados Unidos, Barack Obama, no dejó de generar titulares alrededor del mundo.
Duberlis Ramos, Director Ejecutivo del Consejo de Desarrollo Hispano, asegura que al final del día este tipo de encuentros siempre ayudan al desarrollo del hemisferio.
PREGUNTA: ¿Cuál es tu opinión sobre la reunión que sostuvieron esta semana los mandatarios de Canadá México y los Estados Unidos, especialmente en el momento político en que nos encontramos de cara a la imposición de visa a los ciudadanos mexicano y al golpe de Estado en Honduras?

RESPUESTA: Primero que nada estas reuniones, aunque no lo pareciera, creo que siempre son importantes porque particularmente en el momento actual creo que los mandatarios de estos tres países de este bloque buscan afinar ciertas políticas, cierta comunalidad no solamente de políticas sino probablemente también de intereses. Creo que América Latina en general es crecientemente un área importante, y creo que en ese sentido para los mandatarios su interés al final del día es de alguna manera generar una visión colectiva, probablemente me atrevería a sugerir hasta de bloque, para así plantear esta perspectiva en un campo no solamente de América Latina sino que esto tienda a tener un impacto también mas allá de las relacione continentales, con el resto de los otros bloques como Europa, Asia. En ese sentido, creo que si bien es cierto que hay algunas diferencias políticas, lo que yo siento de la agenda al final del día es que la cuestión económica termina siendo lo más fuerte, a pesar de las diferencias como en el tema de inmigración, y vemos nuevamente confirmado lo que generó el acuerdo de libre comercio, que a pesar de esta diferencias que se veían venir, se confirmaba que era el bloque económico y la posición con respecto a la supremacía económica.

P: ¿Cómo ves que va esta relación económica entre los tres países? ¿Crees que va marchando bien, que va teniendo debilidades? ¿Cómo la ves en términos generales?
R: Problemática. Es problemática porque cuando hablábamos de libre comercio ya estamos hablando de 20 años atrás, cuando la realidad del mundo era totalmente diferente. Veíamos que lo que conducía la cuestión industrial era la industria automotriz y la energía, hoy día estamos en un periodo recesionario en el cual la industria automotriz ha sufrido fuertemente y creo que ha cambiado entonces la perspectiva, y en cierta medida creo que la búsqueda es de restablecer este aspecto del libre comercio y de redefinir entonces políticas y cuestiones estratégicas con respecto a cómo funcionaria o debería funcionar la cuestión económica.

P: ¿Ves un balance positivo o crees que ha tenido más efectos negativos para unos países más que para otros?
R: Habría que realmente hacer un análisis más fino y profundo acerca de la situación. Creo que en general particularmente desde la perspectiva de los economistas liberales se podría decir que el resultado es positivo, pero por otro lado, desde la perspectiva del desarrollo social me atrevería a sugerir que hay situaciones muy difíciles, digamos que en Canadá probablemente el estándar de vida ha ido decayendo y lo vemos particularmente en los contratos ahora de las empresas automotrices con sus trabajadores, vemos que tenemos desempleo alto en estos momentos en Estados y en Canadá, en México hay una cierta dificultad no solamente económica sino que también social. O sea realmente ha sido un periodo muy difícil creo sobre todo el último tiempo, y creo que no está clara, no existe una visión clara respecto a cuál debería ser la receta al final para superar esta situación.
Vemos también con enorme preocupación la problemática de los déficits gubernamentales que al final del día, sobre todo el déficit de los Estados Unidos, de alguna manera va a tener un impacto en la economía no solamente de Estados Unidos, sino que en Canadá ya hay muchos sectores que plantean su preocupación frente a esto. Estamos hablando hoy día también de una nueva ronda de proteccionismo norteamericano de una u otra manera, lo cual en cierta medida rinde casi inefectivo el acuerdo de libre comercio.
En realidad siento que estamos en una situación bastante difícil en este instante y que creo que en el corto y en el mediano plazo vamos a tener dificultades, definitivamente, y siento que para el largo plazo la situación de América Latina no solamente debería ser discutida por Canadá México y Estados Unidos, ya que en realidad hay otros actores fuertes dentro de este contexto también, y en realidad las relaciones continentales creo que son las que están en la discusión.

P: Como dices, el acuerdo es básicamente económico pero tiene implicaciones de tipo político y continental. ¿Qué piensas del caso de Honduras en el marco de este bloque de Norteamérica, teniendo en cuenta que México ha apoyado fuertemente a Zelaya, que Estados Unid ha tenido una posición de apoyo pero sin acciones concretas, y que Canadá pues prácticamente ha dado nada más un apoyo nominal. En tu opinión, tendría algún efecto sobre el caso esta reunión?

R: Yo creo que sí puede tener un efecto, de hecho una parte de la discusión ha tenido como foco el tema de Honduras y el hecho de que México y Canadá serían parte de la delegación que iría a Honduras negociar esta situación.
El problema está en que Honduras en este momento, dentro de la política continental, me atrevería a decir malamente que es la piedrecilla dentro del zapato, porque en realidad si bien es cierto que desde alguna perspectiva podría decirse que en el gran contexto no es una gran situación, por otro lado puede verse como un “testing case”, un caso de prueba para lo que es la nueva institucionalidad intercontinental. En ese sentido creo que realmente es bastante significativo sobre todo la perspectiva de principios, porque  realmente ya después de la ola de golpes de Estado y de las contrarrevoluciones de los últimos 20-30 años, en este momento actual para muchos era impensable un golpe de Estado, porque realmente eso es, y entones esto está probando realmente el sistema, está “testeando” el sistema de una manera muy fuerte, y creo que probablemente en el caso de los Estados Unidos hay sectores que se alegran con el golpe militar por cuestiones de intereses, pero por otro lado está la cuestión de principios y la apertura política de que se habla en América Latina.
Entonces hay ciertos intereses encontrados en los Estados Unidos y en cierta medida creo que también desde la perspectiva de Canadá, que en muchos sentidos en la actualidad tiende a coincidir con la política norteamericana, lo cual pone en jaque a la institucionalidad canadiense.
Creo que eso es el testing, es la prueba acida como dicen en química, con respecto a la institucionalidad por un lado, y por el otro a la efectividad del rol de las instituciones internacionales y el efecto de la presión que pueden tener y que tienen estas instituciones, por lo que podría ocurrió en otras circunstancias. Realmente no me imaginaria una cosa como el efecto dominó, pero creo que en América Latina desafortunadamente la historia dice que tiende ha haber ese tipo de situaciones, y si no hay una respuesta fuerte del aparato intercontinental creo que podría terminar la situación así. Realmente los latinoamericanos vivimos afortunada o desafortunadamente a un paso de cierta inestabilidad por cuestiones de debilidad de nuestras instituciones y de la importancia de los intereses transnacionales también, entonces en ese sentido creo que esta es una prueba muy fuerte del sistema intercontinental, y en cierta medida la prueba de la relación del bloque México-Canadá-Estados Unidos.
No he visto una definición fuerte al respecto, creo que la definición ha sido algo tibia, ha sido una cosa de negociación muy suave, muy débil, y creo que en cierta medida a lo mejor donde debería de haberse ejercido un liderazgo más fuerte creo que no se ha visto

P: Sobre la imposición de visas a los mexicanos,  ¿Crees que la reunión puede tener alguna influencia en esa política canadiense?
R: Creo que probablemente era claro que este era uno de los tema de discusión bilaterales entre Canadá y México, pero creo que estamos en este momento retornando un poco a la política de poderes al “power politics”, y en ese sentido me da la impresión de que Canadá va a optar por una posición fuerte a este respecto. Creo que si bien es cierto en México puede haber reclamos y podemos reclamar por la imposición unilateral y muy sorpresiva, porque fue una decisión en la cual no hubo aparentemente una conversación o un dialogo previo que pudiera haber puesto en sobre aviso s los mexicanos, creo que la situación, la mano viene probablemente fuerte por el lado de Canadá, ya que no hay que olvidar también que hay un sector en este país que particularmente creo que están asociados mucho a los sectores en el gobierno en este momento, que plantean muy fuerte la cuestión de la imposición de visas, de regulaciones, porque según este sector Canadá es el que elige quién viene acá, no es una cuestión de gente de otros países que como ellos dicen saltan la línea y se no ponen en la fila como lo hace el resto del mundo.
En cierta medida creo que la situación sí ha sido discutida pero creo que en Canadá la posición fundamental pasa por responder a las críticas de sectores tradicionalmente conservadores.

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