JORGE HERRERA S.: Falleció Raúl “Araña” Magaña Monzón

London, Ontario. “No me gusta, palabra de honor, pasar mucho por el Flor Blanca (viejo Estadio Nacional, hoy llamado Jorge “El Mágico” González) porque me recuerda todo lo vivido”…”Es lo mismo que siento cuando voy a Santa Ana y miro que ya no están los predios donde comencé a jugar de cipote y en su lugar se levanta tal vez una construcción. Todo esto no deja de dar algo así como de tristeza”

“Una vez que iba saliendo de jugar una tarde en el campo de la Finca Modelo, cuando tenía trece años y le comenzaban a salir las espinillas en la cara y compraba “Nixoderm” para curárselas, el mismo tiempo cuando se ponía vaselina de la farmacia en el pelo para hacerse un bucle frente al espejo, cuando ya se le había declarado a Leonor y ella le había dicho que si, oyó en un radio a Miguelito Álvarez decir que Gabriel Urriola, “el Candado azul”, era el mejor portero de Centroamérica. Entonces les dijo a sus compañeros del equipo del CAS: “Un día van a decir de mi lo mismo que hoy dicen de Urriola”, mientras tocaba madera”

Estas líneas previas son de Raúl Alfredo Magaña de su libro escrito en colaboración con Hildebrando Juárez titulado ” El Gran Salvadoreño”, impreso en Noviembre de 1980. Magaña ya se había retirado del Futbol, y en su presentación le dedica el libro a “mi familia y amigos que hicieron posible su edición. Y a Mario Silvio Ferreti, que lo inspiro”. Mario Silvio Ferreti fue un periodista guatemalteco que lo bautizo con el otro nombre de “Gran Salvadoreño” por su calidad como arquero.

Aficionados al balompié, el pasado 28 de septiembre de este año dejó de existir el Gran Raúl Alfredo “Araña” Magaña. Escribir sobre él en una nota como esta significa sintetizar muchas cosas que mi mente me permite recordar de este gran cancerbero nacional, polémico, líder, pertinaz en sus propósitos. Desde niño en su pobreza decidió jugar y divertirse, jugo Beisbol, en el cual también fue bueno, casi sin escuela deportiva jugaba en la barriada expuesto a ser atropellado por los vehículos que circulaban  o a ser detenido por “los cuilios”, policía, en el léxico popular salvadoreño. Así se destacó y comenzó a jugar en equipos de Barrio, luego en la 4ta. categoría, 3ra categoría pero de delantero, era goleador también. Una tarde en su equipo el portero se lesionó, por lo que le recordaron que él fue beisbolista en esas improvisaciones que son propios de esos equipos aficionados, resultando en una destacada labor como arquero en esa ocasión, pues demostró sus dotes naturales.

Por ese camino tuvo la oportunidad de ser llevado a su FAS, campeón nacional, de su ciudad Santa Ana; quienes contaban con excelentes arqueros. Él participaba en los entrenos, sin embargo un día los arqueros titulares estaban lesionados razón por la cual le dieron la oportunidad de jugar, desde aquel momento sus méritos fueron creciendo hasta convertirse en el arquero de la Selección Nacional. En 1962 se celebraría el Campeonato Norte Centroamericano y el Caribe de Fútbol, NORCECA, en El Salvador, la prensa aseguraba que el país tenía un equipo para ser campeón, los pronósticos no fallaron y la final se disputó entre Costa Rica y El Salvador. Los ticos nos derrotaron 4 a 1, la prensa le achacó a Magaña la responsabilidad de la derrota, quien afectado por aquellas acusaciones  tomó una decisión: ir al Futbol de Guatemala, además de estudiar la carrera de Economía en la Universidad de San Carlos de la capital guatemalteca.

El TIP NAC F.C., el Tipografía Nacional, fue su primer equipo en Guatemala, luego militaría en otros equipos famosos de ese país, y regresó a El Salvador ya con la fama de “Gran Salvadoreño” con el que lo apodo Ferreti, para jugar con el Alianza F.C, quizás el mejor equipo salvadoreño de todos los tiempos por la calidad de futbol que mostraron no solo en el país si no contra grandes equipos de América Latina, como el Santos de Pele a quien derrotaron en una memorable tarde 2 a 1, en la cual Magaña le paró de toda clase de balones al mismo Pele y  compañeros de ataque.

Luego, junto a Mario Monge del mismo Alianza F.C., emprenderían la misión de ayudar a crecer el futbol en Canadá. Fueron contratados por el Toronto Falcons F.C. y aquí jugo contra Cesar Luis Menotti que luego sería entrenador de Argentina, Luis Cubillas del Uruguay, el hermano del Cholo Sotil de Perú, y su entrenador fue un grande del futbol el húngaro, Ladislao Kubala, el único jugador del mundo que en los mundiales jugo para 3 selecciones (Hungría, Checoeslovaquia y España). Como ustedes leen, Magaña contribuyó junto a estos grandes a hacer crecer la pasión por el futbol en Canadá y en los Estados Unidos.

En 1975 se retiró del futbol activo pero se convirtió en entrenador de futbol. Por su capacidad técnica fue analista para la FIFA de los campeonatos mundiales, mientras tanto fue entrenador de la Selección Nacional de El Salvador, además de haber militado con FAS, Once Municipal, Alianza y Atlético Marte a quien hasta 6 meses atrás entrenó por más de 6 años con un plan para hacerlo regresar a la Liga Mayor del Futbol salvadoreño, aspecto que cumplió, el equipo regresó a la categoría superior, pero fue en ese momento cuando le detectaron cáncer en el estomago que finalmente le causó la muerte.

Aquellos sueños infantiles se hicieron realidad, atrás quedaron aquellos disgustos que le dio a Doña Dora su madre, aquella humilde modista calificada de costurera por el lenguaje popular que con dificultades le compró zapatos para luego ser dañados por las grandes faenas infantiles de Magaña.

Magaña se fue a encontrar con otros grandes del futbol salvadoreño como lo fueron Juan Francisco “Cariota” Barraza, quien fue tentado por el futbol brasileño del Club Sao Paulo, con Miguel “el Americano” Cruz, quien en los años 40’s deslumbrado por la paga de $400.00 dólares de EE.UU. firmara con la Universidad Católica de Chile. Junto a él están sus otros compañeros que formaron la Selección Olímpica del 68 que fueron a los Juegos Olímpicos de México y los del Mundial 70 de esa misma nación.

Magaña fue enterrado en su natal Santa Ana. He escrito esta nota para que le sirva de inspiración a todos los jóvenes que les gusta el deporte, para que sepan que las metas se pueden cumplir, Magaña desde su pobreza infantil pudo convertirse en futbolista, director técnico, analista deportivo en radios y periódicos, critico de futbol para la FIFA. Además de graduarse como Economista, organizó el sindicato de futbolistas para pelear por sus derechos. Rebelde, por años no saludó a la afición por el desagravio de acusarlo de venderse en aquella derrota ante Costa Rica, pero aceptó con humildad el día que la Federación de Futbol de El Salvador le ordenó saludar al público, todos los medios informativos recogieron aquel momento, y después le regresó a ese público la felicidad de educar a sus hijos en las clínicas deportivas.

El Salvador perdió un gran maestro, perdió un GRAN Salvadoreño, te recordaremos siempre, una oración por ti al Creador siempre, que descanses en Paz.

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