En Canadá, Obama chocó con la cruda realidad

CRIS ARSENAULT / VANCOUVER
La retórica de “esperanza” y “cambio” del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, chocó con crudas realidades en su primera visita al extranjero: la dependencia del sucio petróleo canadiense, la depresión económica mundial y el rebrote insurgente en Afganistán.
Unas 2.500 personas saludaron la caravana oficial que se dirigía a la sede parlamentaria de Canadá, en Ottawa, en un marcado contraste con los varios miles de manifestantes que salieron a protestar contra el ex mandatario George W. Bush en su última visita a este país.
Los canadienses comparten el fervor por Obama, pero ambientalistas y aborígenes le cuestionan haberlos dejado de lado con sus políticas energéticas.
“Obama debe pedir a Canadá que limpie sus arenas alquitranadas y respete los derechos de los pueblos aborígenes”, señaló Allan Adam, jefe de la nación athabasca chipewyan, comunidad que ocupa entre otras zonas parte de la meridional provincia canadiense de Alberta, donde se desarrolla el mayor proyecto energético del mundo para extraer fabulosas reservas de petróleo de esas arenas.

El presidente estadounidense habló de impulsar tecnologías que emitan menos dióxido de carbono, pero no mencionó directamente a las arenas alquitranadas. El proceso de extracción de crudo allí libera tres veces más gases de efecto invernadero que las formas convencionales.

El dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso son algunos de los llamados gases de efecto invernadero a los que la mayoría de la comunidad científica internacional atribuye el recalentamiento del planeta.

El presidente estadounidense y el primer ministro canadiense Stephen Harper prometieron mantener un “diálogo sobre energías limpias”, concentrado en la captura de dióxido de carbono bajo tierra y la mejora del tendido eléctrico en América del Norte en la conferencia de prensa realizada tras la reunión a puertas cerradas que mantuvieron con sus asesores.

De pie frente a las banderas de Canadá y Estados Unidos, Obama se refirió al cambio climático y a la necesidad de desarrollar fuentes de energía limpia “el desafío más apremiante de nuestro tiempo”.

El Consejo de Defensa de Recursos Naturales considera que el crudo de las arenas alquitranadas es “el más sucio del mundo”. Canadá es el principal proveedor de Estados Unidos con 1,2 millones de barriles diarios.

El comercio entre ambos países supera los 1.600 millones de dólares al día, el mayor intercambio comercial del mundo.

Obama y Harper también intercambiaron opiniones sobre los planes de rescate de la industria automotriz y sobre la crisis económica y financiera internacional.

“La forma en que producimos y usamos la energía es fundamental para la recuperación económica y también para la seguridad y el bienestar del planeta”, declaró Obama.

Antes de la visita del mandatario estadounidense a Canadá, aborígenes y organizaciones ambientalistas publicaron un aviso publicitario en el periódico USA Today que decía: las arenas alquitranadas “interfieren con una nueva economía de la energía”, en alusión al plan lanzado por el gobierno de Obama.

El día anterior a su llegada, activistas de la organización ambientalista Greenpeace escalaron un puente de Ottawa y colgaron un cartel que decía: “Los líderes climáticos no compran arenas alquitranadas”.

Obama prometió durante su campaña electoral terminar con la adicción de Estados Unidos al petróleo “sucio, cada vez más limitado y peligrosamente caro”. Su principal asesor en materia energética, Jason Grumet, señaló que las emisiones de gases invernadero de las arenas alquitranadas de Canadá eran “inaceptablemente altas”.

En lo que parece ser un cambio de postura, Obama se negó a calificar el crudo de las arenas alquitranadas de “petróleo sucio” en una entrevista previa a la cumbre que le hizo la estatal cadena de radio y televisión canadiense Canadian Broadcasting Corporation.

El presidente estadounidense reconoció que las arenas de Alberta dejan una “gran huella de dióxido de carbono”, pero alegó que el desarrollo tecnológico puede resolver el problema, en alusión al proyecto del gobierno de la provincia de Alberta de almacenar ese gas bajo tierra.

La idea de aislar y almacenar gases invernadero bajo tierra aún no se ha implementado con arenas petrolíferas. Algunos especialistas son escépticos respecto de su resultado.

Las arenas alquitranadas son la fuente de emisiones de gases invernadero que más aumenta en Canadá. Actualmente, la extracción de petróleo libera 29,5 millones de toneladas de gases invernadero a la atmósfera cada año, equivalente al escape de más de cinco millones de automóviles.

Pero aun si la tecnología de captura diera resultado, la extracción de crudo causa varios problemas ambientales más, como el agotamiento del agua, entre los más significativos.

La producción de un barril de petróleo de 159 litros requiere de por lo menos tres de agua. La cantidad de ese recurso vital que está contaminada en los vertederos de residuos de las arenas petroleras alcanza para llenar 2,2 millones de piscinas olímpicas.

“Los estragos causados a nuestra tierra nos dejan perplejos pues ocurrieron en apenas una pequeña fracción de tiempo en comparación con los miles de años que hace que nuestros ancestros ocuparon este territorio”, señaló George Poitras, ex jefe de la comunidad aborigen mikisew cree, que habita cerca de las arenas petroleras.

Obama y Harper también intercambiaron ideas sobre el recrudecimiento de la violencia en Afganistán. El presidente estadounidense prometió enviar a ese país un contingente de 17.000 soldados.

Canadá tiene unos 2.500 efectivos en la meridional provincia afgana de Kandahar, cuya retirada está prevista para 2011.

Obama explicitó que no estaba solicitando ni más efectivos ni más dinero a Canadá para la ocupación de Afganistán.

Varios altos mandos militares aseguraron que es imposible ganar la guerra.

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