El ex periodista Mauricio Funes y el ex guerrillero FMLN asumen el poder en El Salvador

REDACCION / SAN SALVADOR
El ex periodista Mauricio Funes, quien lideró al ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en las elecciones presidenciales del pasado 15 de marzo en El Salvador, asumió este lunes la presidencia del país centroamericano con el compromiso de llevar a cabo un proceso de transformaciones estructurales en beneficio del pueblo.
“El pueblo salvadoreño pidió un cambio y el cambio comienza ahora”, dijo Funes, en una ceremonia en el anfiteatro de la Feria Internacional de Convenciones, a la cual asistieron delegaciones de más de 70 países, entre ellos 15 jefes de estado o gobierno.
Funes prometió favorecer a los sectores poblacionales más desfavorecidos, generar empleos, construir y mejorar viviendas y llevar a cabo un programa de protección social en los asentamientos humanos.

Nuestras principales metas son vencer la pobreza, la marginación, la desesperanza y falta de perspectivas para nuestra juventud, dijo el nuevo presidente.

Al mismo tiempo prometió que la lucha por la transparencia y el combate a la corrupción serán tareas prioritarias de su gobierno.

El nuevo presidente de El Salvador Funes prometió una “revolución pacífica y democrática”, al dar su primer discurso como jefe del gobierno.

“Sí, protesto”, dijo al presidente de la Asamblea Legislativa al asumir la presidencia utilizando la fórmula constitucional.

Funes, que gobernará con la ex guerrilla marxista del FMLN, ha puesto fin a 20 años de hegemonía ininterrumpida de la derecha y se ha convertido en el primer presidente de izquierda en la historia de El Salvador.

En su primer discurso como presidente prometió que su gobierno estará marcado por la “sensatez y la honradez” y anunció el lanzamiento de un “plan global anticrisis”, un conjunto de medidas de cariz social, entre ellas la creación en los próximos 18 meses de 100.000 puestos de trabajo, para “estabilizar la economía y minimizar las consecuencias sociales”.

También anunció el “restablecimiento inmediato” de las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con Cuba y se comprometió a ampliar, fortalecer y renovar nuestras relaciones” con Estados Unidos, al que “históricamente estamos ligados por muchos vínculos, en particular por la presencia de millones de nuestros compatriotas que ahí viven, ahí trabajan ahí construyen sus sueños”.

Funes también será un “decidido impulsor” de la unidad regional y latinoamericana porque el “destino de El Salvador está indisolublemente ligado a nuestros hermanos centro y sudamericanos”, que ayer lunes le arroparon masivamente.

Una quincena de presidentes, entre ellos el brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, el mexicano Felipe Calderón, el colombiano Álvaro Uribe y todos los centroamericanos, así como los Príncipes de Asturias, han acudido a San Salvador para esta histórica jornada.

Entre los ausentes cabe destacar al presidente de Bolivia, Evo Morales, y de Venezuela, Hugo Chávez. También anunció la convocatoria de un “diálogo nacional” para definir una estrategia que incluya un acuerdo sobre el empleo y la política social básicas para construir su “nuevo proyecto de nación”.

Funes reconoció que le espera una “tarea gigantesca por delante, pero no nos intimida”, dijo, tras proclamar que “no tenemos el derecho de equivocarnos”.

En la noche del domingo, Funes anunció la composición de su nuevo gobierno, en el que buena parte de los ministros y secretarios no pertenecen al FMLN.

En este largo proceso para conformar gobierno, el pulso entre el mandatario y el partido, al que pertenece su vicepresidente y ministro de Educación, Salvador Sánchez Cerén, se ha solucionado con una opción de compromiso que no era la elección primera ni de uno ni de otro, según trascendió en la prensa local.

En total, trece ministros y seis secretarios, entre ellos su esposa y primera dama, la brasileña Wanda Pignato, integran el Ejecutivo de Funes, que gobernará el país más pequeño y más densamente poblado de Centroamérica por los próximos cinco años. Un período que se presenta incierto a la luz de la crisis económica y de las dificultades fiscales que atraviesa el país. Ante las críticas de sus opositores por una supuesta cercanía con el Socialismo del Siglo XXI que preconiza el presidente venezolano, Funes ha reiterado que su modelo a seguir es el de su homólogo brasileño, a quien le agradeció su presencia.

“Los empresarios tienen que perder el miedo al FMLN y a un gobierno de izquierda” y al revés, pues el desarrollo de El Salvador “pasa por la esquina de los empresarios”, dijo recientemente a la prensa.

Funes ha recibido el apoyo de la jefa de la diplomacia estadounidense, cuyo país había tenido hasta ahora en El Salvador a uno de sus aliados más fieles.

El ex periodista asumió como presidente, llevando a la ex guerrilla izquierdista por primera vez al poder, con la promesa de sacar a flote a un país donde la crisis global profundizó la ya extendida pobreza.

El nuevo mandatario tomó juramento ante la presencia de Hillary Clinton, secretaria de Estado de Estados Unidos, país enemigo en la guerra civil de 1980-1992 de los ex rebeldes del FMLN, hoy convertido en el partido político de Funes.

En una señal de que quedaron atrás los años de la Guerra Fría, Funes dijo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, junto con el brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, muestran que líderes renovadores, “en lugar de ser una amenaza, significan un camino nuevo y seguro para sus pueblos”.

Funes, de 49 años, deberá encarar la crisis económica, desatada por la desaceleración global, que ha provocado una caída de las millonarias remesas que envían a casa los cerca de 2,5 millones de inmigrantes en Estados Unidos y que son uno de los pilares de la economía.

Es necesario superar con rapidez décadas de atraso en El Salvador donde se combinaron problemas estructurales de la economía que no fueron atendidos y sobre los que caen ahora los efectos de la crisis, argumentó.

“Este es país pequeño que se convirtió en gigante de la desigualdad”, dijo Funes en su discurso inaugural, en el que prometió crear 100.000 empleos en 18 meses, así como aumentar los programas para combatir el hambre y la falta de viviendas.

Funes agregó que recibe del presidente saliente Elías Antonio Saca un país con las finanzas públicas deterioradas que lo llevará a aplicar un programa de austeridad en el gasto público, además de combatir la evasión fiscal y la corrupción.

“Nosotros no tenemos el derecho de equivocarnos (…) Un largo camino ha debido recorrer el pueblo salvadoreño para llegar a este día (…) Ningún sacrificio ha sido inútil”, dijo, refiriéndose a la cruenta guerra civil, que cobró 75,000 vidas y es un recuerdo recurrente para los salvadoreños.

Antes de asumir, Funes visitó en la Catedral la tumba del arzobispo Oscar Romero, considerado un mártir de la guerra tras haber sido asesinado por fuerzas de seguridad estatales y a quien considera su guía espiritual.

Allí, en medio de un grupo pequeño de seguidores de Funes, Lidia Torres, de 76 años, dijo que la muerte de sus dos hijos, asesinados por escuadrones de extrema derecha en 1980 y 1983, no fue en vano y contribuyó a la victoria de Funes.

“Estoy contenta este día y mis lágrimas ya no salen de mis ojos. Hemos logrado el triunfo y mis hijos se han unido este día con la semilla de monseñor (Romero), con la de los jesuitas, la de las monjas y la de muchos catequistas”, asesinados por fuerzas de seguridad, dijo la anciana.

Clinton había dicho el domingo que Washington apoyará al nuevo gobierno izquierdista de El Salvador en lo que llamó “un nuevo enfoque” del Gobierno de Obama respecto a Latinoamérica.

El lunes, la secretaria reiteró el apoyo al desarrollo del país y el trabajo en la lucha contra el narcotráfico, pues la región se ha convertido en un importante paso de drogas hacia el mercado del norte.

“Haremos lo que el presidente diga que está en el interés de El Salvador, la asistencia técnica, económica, lo que necesite el nuevo Gobierno porque queremos estar de lado del presidente que va a afrontar esos delincuentes y narcotraficantes”, dijo Clinton en rueda de prensa tras una reunión bilateral con Funes.

El mandatario salvadoreño sostuvo que ambos rubricaron el compromiso de estrechar las relaciones, las que consideró “estratégicas, fundamentales que queremos reforzar”.

La rueda de prensa se realizó poco después de que el nuevo canciller Hugo Martínez y el vicecanciller cubano, Alejandro González, firmaran el reinicio de las relaciones diplomáticas rotas en 1961.

Funes, quien asistió como testigo de la firma del acuerdo, dijo que “me corresponde a mí y me llena de mucha satisfacción el poder anunciar la normalización de relaciones con el hermano pueblo de Cuba y con el Gobierno amigo de Cuba”.

Al juramento de Funes asistieron otros mandatarios izquierdistas de América Latina como el brasileño Lula da Silva; el ecuatoriano Rafael Correa; el paraguayo Fernando Lugo; la chilena Michelle Bachelet y el nicaragüense Daniel Ortega.

También estuvieron el presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou; de México, Felipe Calderón; de Colombia, Álvaro Uribe; de Costa Rica, Oscar Arias; de Panamá, Martín Torrijos; de Guatemala, Álvaro Colom y de Honduras, Manuel Zelaya.

Pero el mandatario izquierdista más crítico de Estados Unidos, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, canceló su asistencia a la toma de mando de Funes, horas después de que lo hiciera su aliado Evo Morales de Bolivia.

 

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