Comunidad latinoamericana y educación primaria: bajos rendimientos, alta satisfacción

DANIEL SCHUGURENSKY / TORONTO
El Consejo de Escuelas Públicas de Toronto (TDSB) acaba de publicar un valioso estudio coordinado por Janet O’Reilly y Maria Yau titulado “2008 Parent Census, Kindergarten-Grade 6: System Overview and Detailed Findings”. Dicho estudio es producto de un compromiso institucional que asumió el Consejo Escolar hace algunos años para identificar los factores que favorecen o perjudican el rendimiento escolar. El informe, que tiene unas 100 páginas, incluye un análisis del rendimiento escolar en las escuelas primarias tomando en cuenta factores como género, raza, etnicidad, lengua materna, ingreso familiar y lugar de residencia, y los resultados de una encuesta masiva a los padres de los estudiantes.Digo masiva porque porque de un universo de 140,000 padres, 95,000 respondieron voluntariamente al cuestionario, lo cual refleja una tasa de retorno bastante alta (68%) para este tipo de encuestas. En este espacio quisiera compartir algunos de los resultados de este estudio que me parecen relevantes para la comunidad latinoamericana de Toronto.
Logro educativo y origen étnico

Los datos demográficos incluidos en el estudio confirman la diversidad multicultural del sistema escolar público de Toronto. Por un lado, aproximadamente el 25% de los estudiantes de primaria nació fuera de Canada. Por otro lado, de los estudiantes que nacieron en Canadá, la abrumadora mayoría (73%) tiene al menos un padre que nació en otro país, y el 57% de los estudiantes tiene a los dos padres nacidos fuera de Canadá. Por ello, no sorprende demasiado que menos de la mitad de los estudiantes (43%) proviene de hogares en los que se habla solamente inglés, mientras que 41% proviene de hogares en los que se habla otro idioma. Solamente el 16% de los estudiantes vive en hogares en los que se habla cotidianamente tanto el inglés como otro idioma. Está claro, entonces, que la multiculturalidad de Toronto está bien reflejada en sus escuelas. Si esta multiculturalidad fuera un mosaico horizontal en donde todas las comunidades estuvieran en igualdad de condiciones, no debería existir ninguna diferencia significativa entre el logro educativo de los estudiantes de las distintas comunidades étnicas.

Lamentablemente, el estudio de O’Reilly y Yau nos informa que el logro educativo varía considerablemente de acuerdo al origen étnico de los estudiantes. Tomando en cuenta los exámenes provincials de tercero y sexto grado, de los 8 grupos étnicos identificados en este estudio, los estudiantes asiáticos y caucásicos son los que mejor rendimiento académico tienen, mientras que los estudiantes latinoamericanos y negros son los que obtienen los resultados más bajos. En tercer grado, por ejemplo, solamente un 37% de los estudiantes de origen latinoamericano aprobó satisfactoriamente la prueba de lectura, 20 puntos por debajo del promedio de estudiantes aprobados (57%), 23 puntos por debajo de los estudiantes caucásicos (60%), y 31 puntos por debajo de los estudiantes del este asiático (China, Corea y Japón), quienes fueron los que obtuvieron los mejores resultados (68%). En la prueba de escritura y en la de matemática se observa una situación similar. Los estudiantes latinoamericanos están entre los que obtienen los peores resultados, mientras que los del este asiático lograron los mejores resultados. En las pruebas de sexto grado las diferencias entre los estudiantes latinoamericanos y los estudiantes de más alto desempeño son aún más amplias, con una brecha superior a 40 puntos en el caso de matemáticas: el 42% de los estudiantes latinoamericanos aprobó satisfactoriamente esta prueba, mientras que entre los estudiantes del este asiático la aprobó un 86%.

¿Por qué sucede esto? Algunos datos para reflexionar

¿A qué se debe esta brecha en el desempeño escolar de los estudiantes latinoamericanos? Este estudio nos proporciona algunos datos interesantes para reflexionar. Por un lado, este bajo rendimiento escolar no puede atribuirse a que los padres no deseen el éxito
académico. De hecho, a más del 90% de los padres latinoamericanos (como a los de los otros grupos incluidos en el estudio) les gustaría que sus hijos cursen estudios post-secundarios. Tampoco podría atribuirse exclusivamente a factores linguísticos, pues si así fuera sería difícil explicar el alto logro académico de los estudiantes del este asiático. Tampoco puede atribuirse exclusivamente a la pobreza. Si bien sabemos que la pobreza juega un papel importante en el fracaso escolar, de acuerdo a los datos de este estudio el nivel de ingresos de las familias de estudiantes latinoamericanos es similar al de las familas de estudiantes del este asiático. Tampoco podemos atribuirlo a la participación de los padres en las escuelas.  Al contrario: los padres latinoamericanos se involucran más activamente que el promedio en casi todos los indicadores de participación, y más activamente que los padres del este asiático en todos los indicadores. Por ejemplo, el 43% de los padres latinoamericanos acude a reuniones y eventos en las escuelas, un porcentaje bastante superior al 24% de los padres de Asia oriental y al 21% de los de Asia del Sur.

Al mismo tiempo, es interesante observar que los padres latinoamericanos son los que expresaron mayor satisfacción (por encima de todos los demás grupos) por la labor de la escuela. Al preguntárseles si la escuela frecuentemente provee la educación que sus hijos necesitan, el 87% de los padres latinoamericanos dijeron que sí. Los padres asiáticos,  con 57%, fueron los que expresaron el menor grado de satisfacción con la escuela. Esto es de alguna manera paradójico porque la comunidad étnica con mayor éxito escolar es la que menos satisfecha está con la escuela (al parecer espera aún más de ella), mientras que la comunidad étnica con uno de los rendimientos más bajos es la que tiene el mayor grado de satisfacción. Además, 75% de los padres latinoamericanos creen que la cantidad de tarea para el hogar que deben hacer sus hijos es adecuada, mientras que sólo la mitad de los padres de Asia oriental así lo consideran. De hecho, casi el 40% de los padres asiáticos creen que la escuela da poca tarea para el hogar, y sólo el 14% de los padres latinoamericanos creen eso. Esto sugiere que en diferentes comunidades existen diferentes perspectivas y expectativas sobre el papel de la escuela y el estudio, pero no sabemos en qué medida esto tiene alguna incidencia sobre el desempeño escolar.

Una clave que podría darnos una pista para entender estas diferencias es el nivel educativo de los padres: el 68% de los padres blancos y el 57 % de los padres del este asiático tiene educación universitaria; entre los padres latinoamericanos, solamente el 37% tiene estudios universitarios. La sociología de la educación está llena de libros sobre la relación entre el nivel educativo de los padres y las oportunidades educativas de sus hijos., una relación que está mediada por un sistema educativo que tiende a favorecer a los estudiantes de clases medias y altas. Cuando esta situación ocurre en un contexto familiar monoparental (el 24% de los estudiantes latinoamericanos viven en familias monoparentales, el doble de la proporción que se encuentra en familias asiáticas y blancas) las desventajas de los niños latinoamericanos se agravan: una madre o padre de escasos ingresos y baja escolaridad que debe hacer dos o tres trabajos para mantener a su familia difícilmente tenga los mismos recursos, las mismas posibilidades y el mismo tiempo libre para apoyar a sus hijos en sus tareas escolares y actividades extracurriculares.

Otra vez cuatro de cada diez

Hace unos años, el TDSB analizó la situación del abandono escolar en la escuela secundaria. Los datos de esa investigación, coordinada por Robert Brown, fueron difundidos en la publicación titulada Estudio de Cohorte del grado 9 del Consejo Escolar del Distrito de Toronto: un análisis de cinco años, 2000-2005 (The TDSB Grade 9 Cohort Study: A Five-Year Analysis, 2000-2005). Este estudio, conocido en los círculos educativos locales como “Informe Brown”, señaló la tasa promedio de deserción en las escuelas secundarias de Toronto es de un 23%, pero entre los estudiantes de habla hispana es de 39%, o sea prácticamente el doble.

Este nuevo trabajo del TDSB sobre la brecha educativa en la escuela primaria nos aporta datos igualmente preocupantes. Si bien O’Reilly y Yau no nos indican a ciencia cierta las causas de la brecha educativa entre los diferentes grupos (es preciso tomar en cuenta que correlaciones no necesariamente indican relaciones de causalidad, y que el estudio no tomó en cuenta otras variables como la discriminación al interior de la escuela, las expectativas que los docentes tienen sobre el potencial de sus estudiantes, o el tipo de apoyo extraescolar que brindan las familias), el tema de fondo es que el rendimiento educativo de los estudiantes de origen latinoamericano es preocupantemente bajo. El 39% de jóvenes hispanos que no terminan la escuela secundaria no toma esa decisión de la noche a la mañana. Ese es el resultado final de un largo proceso de desinvolucramiento con la escuela que comienza desde los primeros años de la escuela primaria. Así, este 37% de niños y niñas de origen latinoamericano que hoy tiene problemas académicos en sus primeros años de escolaridad es probablemente el grupo que tendrá menos posibilidades de terminar la escuela secundaria dentro de unos años. Este estudio del TDSB nos ayuda a entender un poco más este proceso, y nos brinda mucha información para reflexionar colectivamente sobre esta lamentable situación y para diseñar juntos estrategias de solución efectivas.

*Profesor del Ontario Institute for Studies in Education (OISE) de la Universidad de Toronto.

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