AMÉRICA LATINA: Obama alimenta expectativas de acercamiento

MARIO OSAVA / RÍO DE JANEIRO /
Relaciones de mayor cooperación con Estados Unidos bajo la presidencia de Barack Obama pueden ampliar en el futuro el peso internacional de Brasil, según expertos. En lo inmediato, se espera un vuelco en la posición de Washington respecto del cambio climático y de Cuba.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió en su programa de radio semanal de este lunes el fin del bloqueo estadounidense contra Cuba. Sería la primera señal de un cambio en la política de la potencia del Norte para América Latina, que ha sido “equivocada durante mucho tiempo”, dijo.

João Clemente Baena Soares, diplomático brasileño y ex secretario general de la Organización de Estados Americanos, sostuvo, ante la consulta de IPS, que terminar con la exclusión de Cuba del sistema interamericano es “un deseo de toda América Latina”. Una política positiva hacia esta región de parte de Obama, del Partido Demócrata, “empezaría por la suspensión del embargo”, apuntó.

Brasil se beneficiaría, “no por lo que Obama puede hacer por Brasil, sino por el futuro de la humanidad, si adopta una agenda del siglo XXI, al contrario de su antecesor que tenía una agenda del siglo XIX”, opinó el senador Cristovam Buarque, ex ministro de Educación y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.

El tema ambiental, por ejemplo, tendrá que ser “parte de su proyecto económico y civilizatorio”, no objeto de medidas aisladas, dijo Buarque a IPS al indicar las expectativas que tienen este país y la región ante el inicio este martes del nuevo gobierno de Estados Unidos que reemplazará al conducido por George W. Bush, del Partido Republicano.

Además su gobierno tendrá que encarar “la pobreza, no como falta de riqueza, sino como producto de la exclusión social”, y “respetar la diversidad del mundo, en un compromiso con la paz”, acotó.

Brasil tendría beneficios indirectos de esas políticas, tal como toda la humanidad. Podrá, por ejemplo, ampliar sus exportaciones de etanol a Estados Unidos, no por una apertura al producto brasileño sino por una agenda a favor de la energía renovable y menos dañina para el clima terrestre.

“Veo con mucho optimismo” la actitud de Obama hacia la cuestión climática, teniendo en cuenta el nombramiento como secretario de Energía de Steven Chu, ganador en 1997 del premio Nobel de Física, y de otras personalidades de conocida preocupación ambiental en otros cargos, comentó Fabio Feldmann, secretario ejecutivo del Foro de Cambio Climático y Biodiversidad del estado de São Paulo.

Un cambio positivo en la posición de Washington favorecería una “importante alianza” con Brasil en las decisivas negociaciones de un nuevo acuerdo mundial sobre cambio climático, que se realizarán en diciembre en la conferencia de Copenhague, comentó Feldmann a IPS.

En los medios diplomáticos brasileños se espera una nueva política exterior de Estados Unidos, que, aunque no genere resultados inmediatos, permitirá promover la posición internacional de Brasil, como actor relevante en temas cruciales multilaterales.

“Una relación respetuosa y cooperativa, que no ignore la importancia de Brasil”, es la expectativa de Baena Soares. Deben registrarse cambios también en las relaciones bilaterales, tras las grandes diferencias existentes durante la gestión de Bush en temas ambientales, con la invasión de Estados Unidos a Iraq, en negociaciones comerciales y biocombustibles, recordó.

Las expectativas son muchas, pero hay que esperar las acciones concretas de Obama a partir de este martes, matizó el diplomático que fue vicecanciller brasileño en los años 80.

En el plano del comercio, históricamente los demócratas como Obama han sido más proteccionistas que los republicanos, suelen recordar en Brasil.

Pero “en tiempos de crisis” como la actual, eso puede cambiar, porque el énfasis es evitar el desempleo y el comercio internacional puede ayudar en eso, razonó Baena.

La tendencia es valorar el papel de Brasil, reconociendo su liderazgo latinoamericano, corroboró Feldmann, quien fue diputado en la Asamblea Nacional Constituyente de 1988 y reelegido dos veces en los años 90. También espera que haya una distensión en las relaciones de Washington con gobiernos considerados izquierdistas, como el de Bolivia y de Venezuela.

Respecto de Cuba, coincide en que el bloqueo ya no se justifica y su fin cambiaria el escenario en América Latina y el Caribe.

Pero levantar el embargo económico decretado por Estados Unidos en 1962 y derogar las leyes que lo profundizaron en los años 90 es una potestad del Congreso, cuya aprobación Obama no podrá obtener a corto plazo, según Moniz Bandeira, autor de varios libros sobre la historia de las relaciones entre ese país y América Latina.

Lo que sí podrá hacer a partir de este martes es anular medidas más recientes de su antecesor y permitir las visitas a Cuba y autorizar mayores transferencias de dinero de los exiliados de ese país en Estados Unidos a sus familias que quedaron en la isla caribeña, acotó.

De todas formas, Lula espera “una señal” de Obama de buena voluntad hacia Cuba, indicando mejoras en las relaciones continentales.

La Cumbre de América Latina y el Caribe, promovida por Lula hace un mes en Bahía, aprobó una declaración por el fin del bloqueo a Cuba, además de incorporar a ese país al principal foro político regional, el Grupo de Río, en claro rechazo a las políticas anticubanas de Washington.

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