Aflora lucha de poder en la Asociación de Profesores Hispano-Canadienses

OSCAR VIGIL / DIARIO EL POPULAR /
“Representar y promover el desarrollo profesional de los Profesores Hispano-Canadienses” es el principal objetivo con que fue constituida legalmente, el 17 de diciembre del año 2004, la Association of Hispanic Canadian Teachers (Asociación de Profesores Hispano-Canadienses, APH-C). Sin embargo, a la luz de los últimos hechos acaecidos al interior de dicha entidad, todo indica que este propósito esta a siglos luz de concretarse. Renuncias, destituciones, disoluciones, ‘ cyberbullying ‘, e incluso presuntos sicariatos y amenazas de intervención policial, es lo que se respira en las “aulas gremiales” de esta asociación de maestros hispanos.
La destitución de la actual presidenta de la entidad, Maricarmen Romero, y la disolución de la Asociación de Profesores Hispano-Canadienses, fueron los dos acuerdos claves que tomaron ocho miembros de la Junta Directiva de la APHC en reunión llevada a cabo el pasado domingo 4 de octubre en Toronto.
Romero, quien no asistió al evento, ha desconocido los acuerdos de dicha reunión aduciendo que éstos se decidieron en una actividad que carece de legitimidad, dado que no estaban presentes todos los miembros de la Junta Directiva que debían estar, y que la misma fue convocada violentando los estatutos de la organización.
La reunión, a la cual se hicieron presentes unas 15 personas entre miembros de la Junta Directiva, miembros de la asociación y personas interesadas en la problemática, estuvo cargada de acusaciones en contra de Romero, Presidenta Fundadora de la entidad, quien adujo no se hizo presente a la misma porque razones familiares se lo impedían.

Los motivos para la destitución de Romero fueron expresadas por Anabelle Chacón, Secretaria de la entidad, quien fue la encargada de realizar la convocatoria y también de presidir el evento.
“El primero es por el abuso de autoridad, el segundo, por el mal uso de la Asociación de Profesores Hispano-Canadienses, el mal uso del nombre. Tercero, por actitudes totalmente contrarias y desprestigiantes de los mismos miembros de la organización, y cuarto porque ha centralizado la información”, explicó.
Sobre Romero cayeron acusaciones como que sobrepasaba las decisiones tomadas en las reuniones de la Junta Directiva, y que en general trataba de manejar la entidad como un proyecto personal y no colectivo. Y los ejemplos abundaron, entre ellos la decisión expresa de la entidad de no continuar participando como asociación en las reuniones relacionadas con la celebración del mes de la herencia hispana, algo que Romero habría desoído por completo.

De igual forma se trajo a cuenta compromisos adquiridos por la presidenta, aparentemente a título personal, con entidades de ayuda a comunidades pobres en Guatemala, mismos que al final habrían recaído en la asociación como tal sin que ésta los hubiese autorizado previamente.

Por esas, y por toda una camándula de acusaciones, los miembros de la Junta Directiva que esa noche estuvieron presentes en la reunión decidieron destituir de su cargo a Romero y además disolver la asociación.

“Dadas las circunstancias, pensamos que en realidad Maricarmen Romero ha manifestado expresa desconfianza de todos los miembros de la asociación, y un grupo de profesores, o cualquier grupo comunitario, no puede funcionar si no hay confianza, si no hay respeto a sus miembros”, dijo Chacón, antes de agregar que no tomaron solamente la decisión de destituirla y reemplazarla, dado que “pensamos que en realidad no hay esa posibilidad porque tal vez entraríamos en un conflicto de intereses con la discusión de que hayan dos directivas polarizadas, y creemos que es lo mejor para salvaguardar el buen nombre”.

Susana Jiménez, otra de las miembros de la Junta Directiva que estuvieron presentes en la actividad, coincidió en que disolver la APHC es por lo pronto la mejor opción dadas todas las situaciones que se han venido dando en el ente gremial.

“Creo que es mejor, si todos estamos unidos en un momento dado, constituir una nueva asociación, empezar en blanco, empezar de cero, este nombre desgraciadamente ahorita ya tiene una muy muy mal imagen en todos los ambiente, y eso va en detrimento de todas las actividades y de todos los eventos que se quieren realizar, porque podemos tener muy buenas ideas, pero si vienen de la Asociación de Profesores Hispano-Canadienses, automáticamente ya se pierde”, aseguró.
La decisión de la destitución de Romero fue acordada de forma unánime por los ocho miembros de la Junta Directiva que estuvieron presentes, pero la disolución de la APHC solo fue respaldada por  seis de los presentes.

No obstante, la aritmética de la democracia en esta entidad de profesores parece estar un poco más complicada que la simple unanimidad, dado que aunque tanto Romero como el grupo liderado por Chacón coinciden en que los miembros de la Junta Directiva son vagamente 9 mas dos suplentes, para totalizar 11, la lista oficial de miembros del directorio de la APHC para el periodo 2009 que aparece en la página web de la entidad (http://www.profesoreshispanos.ca/espmain.htm), contiene 14 nombres: Andrea Schaaf, Mignette Garvida, Jorge Bonilla, Susana Jiménez, Margarita García, Jorge Neff, Anabelle Chacón, Maricarmen Romero, Francisco Serrano, Yolanda Castro, Miguel Lima, Miriam Martell, Olga Ocampo y Gloria Ramírez, muchos de los cuales no estuvieron presentes a la hora de los acuerdos.

Maricarmen Romero, al ser consultada sobre las decisiones tomadas el domingo por los miembros de la Junta Directiva de la APHC, fue enfática en señalar que no aceptaba las resoluciones dado que legalmente son inválidas.

“En primer lugar siento una gran decepción por lo sucedido, pero la llamada a esa reunión había sido revocada puesto que no había suficiente quórum para llevarla a cabo, y por la lista de personas que estuvieron presentes, únicamente Olga Ocampo, Anabelle Chacón y Patricia López en calidad de reemplazante, estaban ahí (como ,miembros de la Junta Directiva)”, aseguró.

Romero explicó que cuatro de las personas que participaron en la reunión del domingo en calidad de miembros de la Junta Directiva de la APHC realmente renunciaron a la misma días atrás. “Janet Jensen dimitió en enero delante de un oficial del Consejo Católico, el señor Jorge Bonilla dimitió en mayo de este año, y la señora Susana Jiménez dimitió la semana pasada y también se le ha aceptado su renuncia al igual que a la señora Yolanda Castro”, explicó.

Efectivamente, al inicio de la reunión del domingo uno de los primeros puntos abordados fue la reincorporación a la Junta Directiva de tres de esos miembros que días atrás habían renunciado.

“Ellos han dicho que no tenemos constitución, y la constitución se aprobó en el 4o centenario de Cervantes , en los talleres pedagógicos que hicimos en el 2005, eso lo tenemos en acta”, explicó Romero, antes de alegar que sobre esa misma base de los estatutos es que la reunión convocada por Chacón está fuera del sistema legal.
“Primero, no hubo convocatoria a los miembros, ellos tienen también la lista y ellos no han convocado a los miembros, y para que haya una disolución, según los estatutos, se pide el voto secreto y tiene que ser el 60 por ciento de los miembros los que la quieran disolver. La presidencia yo la pongo en la mesa, el principal atropello ha sido contra la Junta Directiva”, aseguró.

En este sentido, Romero insistió en que definitivamente los acuerdos tomados el domingo no son válidos, y que los restantes miembros de la Junta Directiva de la APHC van convocar una reunión para el sábado 17 de los corrientes en las instalaciones de OISE.

Lita González Dickey, encargada de relaciones comunitarias del TCDSB, estuvo presente en la actividad y aseguró que ella cree que la APHC ha sido manipulada por una persona que se ha tomado atribuciones que no le correspondían.
“En su afán me imagino de obrar de forma colectiva en beneficio educativo de nuestra comunidad, ha procedido en funciones y en actividades que han sido de provecho para nuestra comunidad, hay que reconocerlo, pero últimamente su intervención por ejemplo en las sesiones de conseguir la instauración del mes de la hispanidad se llegaban a acuerdos y ella los cambiaba”, explicó.
En este sentido, González Dickey dijo estar de acuerdo con los dos acuerdos emanados de la reunión del domingo 4.

Luz María Hernández, una profesional de mercadotecnia también estuvo como observadora en el evento, y en medio de las discusiones y de la decisión de disolver la APHC hizo una de las preguntas quizás más incomodas para los presentes: “Si ninguno de los asistentes cree ya en la Asociación, ¿por qué no simplemente se hacen a un lado?”.

En su opinión, “Maricarmen la verdad no contribuyó mucho, y con el hecho de no haberse hecho presente esta evadiendo una realidad, era una oportunidad para que ella se diera cuenta de todas las quejas que hay en su contra, hechos y pruebas que hay en contra, pero no quiso venir a contribuir a una mejoría. Como dicen, fue parte del problema pero no de la solución”.

A renglón seguido explico que no estaba de acuerdo con la decisión de clausurar la organización, dado que todas las entidades tienen problemas, y que la mejor forma de resolverlos es enfrentarlos.

Pero cuando menos en la reunión del domingo sus palabras cayeron en oídos sordos. Razones para ello habrá muchas, especulaciones tal vez, lo único evidente es que lo que existe es un forcejeo al interior de la APHC: unos quieren quitar a la presidenta y disolver la entidad, y otros continuar con la asociación, aunque al frente ya no esté Maricarmen Romero. En este forcejeo, el 17 de los corrientes se llevará a cabo un nuevo round, en una pelea en la que evidentemente nadie saldrá beneficiado.

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